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HOY, FESTIVIDAD DE SAN PEDRO (¿OS SUENA?) VOLVEMOS A LA CARGA. HAN PASADO 6 MESES LARGOS Y NOS HAN TENIDO QUE "PINCHAR" PARA METER UN ARTÍCULO MÁS. NO ES QUE NO QUERAMOS... ES QUE LA VIDA NOS ENVUELVE Y NO NOS DA TREGUA.

PERO ESTAMOS AQUÍ Y AQUÍ SEGUIREMOS.. Y DE VEZ EN CUANDO APARECEREMOS EN VUESTRA VIDA CON UNA HISTORIA DEL PASADO, DEL PRESENTE O UNA PROPUESTA PARA EL FUTURO. CASI TODO ES LO MISMO... AUNQUE NO LO PAREZCA.

TODO LO QUE APARECE EN ESTE BLOG HA SIDO VIDA Y HA TENIDO SU TRANSCENDENCIA... AUNQUE TAMPOCO LO PAREZCA.
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jueves, 20 de octubre de 2011

Los seminaristas en el Post-Guay

[El equipo redactor decide publicar este escrito de Javier Valdivieso, prácticamente a la vez que el artículo de Miguel, porque entre ellos hay un espacio para la intersección. Conviene leer ambos... y luego comentarlos. Gracias.]



Javi Valdivieso con algunos Post-Guay
Seguramente después de algún acto público
El otro día, después de leer la carta de mi hermana, le dí vueltas al asunto de escribir alguna cosilla, pero hoy, aunque ya sea tarde, me decido. Y es que el artículo de Miguel da pie a ello, y más cuando me descubro “dejándome guiar” por los laicos, como dice el pie de una foto totalmente desconocida para mí, que me ha traído a la memoria muchas vivencias.

Yo soy de los seminaristas que pasaron por el Post Guay.

Conferencia de Luis Ángel, "el padre del agua"
en el Centro Cívico de San Agustín, el 14-10-2011
Fueron muchos, los que hemos sido acogidos. Luis Angel, el actual “padre del agua”, estuvo en los inicios. Es algo que yo apenas conocí. Pero me da la impresión de que junto a Javi, Casilda y otros muchos que se ven en las fotos del blog echaron a andar este proyecto. Luego vendrían Vicente, Fernando, o Luis Carlos. Eran los seminaristas que venían de pastoral a la parroquia. Y allí estaban implicándose en el post guay. Siempre acogidos con buen humor, y a tiro para que Casilda o Miguel  chinchasen a “los del clero”.
Richi y algún seminarista más dándole a...la guitarra
en alguna de aquellas locas fiestas de Navidad

Otros éramos los de la parroquia. Richi o un servidor. Viviendo durante el curso en el Seminario sabíamos del grupo de jóvenes que había surgido en post confirmación. Yo mismo veía los apuntes de mi hermana acerca los temas de las reuniones y convivencias...




Mayo de 1992 - Luis Carlos Rilova y Javi Valdivieso
en un merendero de Sasamón
Nuestra primera relación con vosotros era desde lo oculto. Conocimos de cerca vuestro gran “papel” en la parroquia. Y es que muchos lunes, cuando estábamos en vacaciones, después de la Misa, nos mandaban los curas a llevar fardos de periódicos a las calderas, porque los cubos donde se recogían para reciclar estaban llenos, y daba muy mala impresión tanto papel tirado en la iglesia, y además iba a venir el camión del papel a recogerlo... Metido dentro de los cubos, “rebañando” los últimos recortes de periódicos y la ropa sucia que algunos dejaban, muchas veces me preguntaba “dónde demonios estarían esos chicos del post guay que no habían venido a vaciar los dichosos cubos...”.
Fernando Susaeta.. ejem, ejem
en Clunia con J. Carlos y Miguel

Pero con el tiempo, cuando ya nos hicimos mayores, y nos mandaban de “pastoral” a la parroquia, junto con la catequesis, descubrimos el otro “papel” que jugábais, y nos invitábais a insertarnos en el grupo. Allí en las primeras reuniones, con la gente sentada en la moqueta, bajo la mirada del Cristo de la guitarra, empezábamos a abrirnos a unas inquietudes, a compromisos, a preguntas, que luego nos llevábamos al Seminario, para tratar de buscar respuesta en nuestros estudios o en nuestras “técnicas de pastoral”. Y nos hemos sentido interpelados por vuestras propuestas y compromisos. Y hemos compartido cenas de Navidad para luego irnos a pegar carteles de las campañas por la Justicia Norte-Sur...

En vosotros hemos ido viendo la evolución de un grupo de jóvenes. La multiplicidad de acentos y  fuentes de espiritualidad (Taizé, Brotes, la inquietud social, la vida comunitaria, la música...) ha cuajado en opciones personales y originales. Las carencias y excesos  propios de un comienzo, después de muchas experiencias, de todo tipo y valoración, han dado lugar a una vivencia eclesial, creativa y serena. Bien podéis decir aquello de “confieso que he vivido”, y  todavía “lo que te rondaré, morena”. Ahora muchos de vosotros sois un referente seguro de colaboración y testimonio. Seguro que seguiréis siendo fuente de vocaciones al compromiso cristiano en todos los ámbitos y caminos. Gracias a vosotros, y a Dios, que a fin de cuentas es el que escribe en nuestros renglones.
29-06-1996 - 19:00 - Parroquia de San Martín de Porres
Javi Valdivielso en la Misa de Acción de Gracias - Cantamisa

Javi Valivieso

lunes, 3 de octubre de 2011

LAS TRES JOTAS

LA OTRA "SEDE" DEL POST-GUAY

[Para acompañar la lectura de este artículo convendría que os abrierais una lata de cerveza... o algo por el estilo]

Para mí esto de remontarme 25 años atrás, de entrada, no me parece tan lejano. Pero a medida que tratas de desgranar los recuerdos de aquella época, que parece que fue ayer, te das cuenta de que todos se desmoronan. Así que no esperéis detalles -porque no me acuerdo- aunque sí sensaciones que, como los olores, no se olvidan.

Yo no pertenecí al grupo Post-Guay en sí, pero conviví con sus miembros en muchas de sus actividades. A fin de cuentas eran también las mías porque pronto se comprometieron con una labor parroquial integral, a la vez que reforzaban su fe y su compromiso personal.

Y, como para que la educación entre, la sangre es lo último, estos chicos y chicas, ahora hombres y mujeres hechos y derechos, buscaron en la diversión, el compañerismo, la amistad, el respeto y la complicidad de un medio, ¡qué digo de un medio!, de un ecosistema en el que se desarrollaron y encontraron el apoyo suficiente para hacer proyectos, bien juntos, bien por separado, coherentes a su espíritu y que aún hoy desarrollan.
1990 - Las Tres Jotas en plena actividad "revolucionaria"

Pero en los primeros tiempos, como digo, sobre todo se lo pasaban bien. Y aquí es donde aparece el tema que me han sugerido y que no es otro que el del papel que tuvo el bar de Las Tres Jotas en el contexto del Post-Guay. Puede parecer trivial o sonar a botellón, pero fue, en realidad, la otra "sede" donde comenzaron a gestarse los lazos más personales de amistad de nuestros protagonistas. En los salones parroquiales trabajábamos y en las Tres Jotas nos conocíamos más. Así había sido siempre, por lo menos desde que yo empecé con mi labor en la Parroquia de San Martín de Porres. Ya en ese mi primer domingo de catequesis ya vino Luis Ángel y me dijo: “¿vienes a tomar algo con nosotros?” Y claro, fui y repetí. Y ese mismo estilo de acogida ha caracterizado desde entonces a este grupo. El buen rollo y el respeto siempre se cultivó con los miembros que lo conformaban, con los que, poco a poco, se distanciaban y con las nuevas incorporaciones que pasaban a ser uno más del grupo desde el primer día.

Las Tres Jotas representa para mí, un territorio amigo en el que los amigos quedan, se divierten, bromean y se distienden. Pero también donde se interesan los unos por los otros, se echa de menos a alguno que no está y donde también se reflexiona sobre estrategias, dificultades y el futuro con más optimismo.
Diciembre de 1991 - Las Tres Jotas
Adela e Hilda dialogan con miembros y familiares del Post-guay.

Como recordareis, después de la Misa de catequesis íbamos en tropel a “tomar algo”. Se pedían las consumiciones y se pagaban generalmente con un bote donde cada uno ponía según sus posibilidades y, como eran tiempos de la peseta, nadie se arruinaba. Allí nos saludábamos todos y conversábamos sobre nuestras vidas. También se bromeaba. Recuerdo mucho a Casilda, y aquella temporada -que le duro unos dos o tres años -, y que le dio por contar chistes. Se sabía unos cien mil millones y te los iba contando uno a uno y por temas. Y se reía con todos y cada uno de ellos. Luego, estaba Javi, con su eterno: “Oye, he estado pensando y creo que podíamos hacer esto… o lo otro… o lo de más allá”. Incansable, de verdad. Los chicos no protestaban. Estaban deseando que les dieran caña, claramente. Se había juntado el hambre con las ganas de comer.

Y en este bar se han celebrado también, no sólo cumpleaños o Navidades, sino también reuniones para organizar programas de salidas o marchas, propuestas de nuevos proyectos parroquiales, ideas clave como el compromiso de vivir la Semana Santa en la parroquia o la valoración de actividades ya realizadas.

No estoy segura, pero casi hasta quiero poner como escenario las Tres Jotas, de la célebre aunque plagiada frase que pronuncio Begui tras, digamos, la salida forzosa de nuestra querida parroquia: “Si aquí no nos quieren no nos queda sino sacudir las suelas de nuestras sandalias e irnos”. Y allí estaba el Tres Jotas con sus puertas abiertas e Isabel dándonos refugio.

Y vuelta a empezar... aquí estamos 25 años después. Hasta pronto.

Cristina




ENTREVISTA A ISABEL, PROPIETARIA DE LAS TRES JOTAS
[Podéis leer la entrevista acompañándola con la versión en viva voz. Para ello, en el reproductor de la derecha, pinchad el corte nº 6. El sonido no es el mejor, debido a que se hizo en Las Tres Jotas, entre petición de vino y vino de la clientela]
Eres Isabel y eres la propietaria o la persona que regenta este establecimiento de las Tres Jotas. Es verdad ¿no?
-         
Oye, desde hace cuánto tiempo que diriges este establecimiento?
Rótulo del Bar Tres Jotas
Permanece en nuestra memoria como un icono
-          Desde 1992 por lo menos.
Buena memoria
-          Sí…. Vine porque se marchó un primo, que tenía enferma a su mejer. Marchó en malas circunstancias y vine a sustituirle. Y cuando vine, que venía muy desanimada, lo primero que me dijo es que erais un grupo de chicos muy majos. Que animabais y que dabais seguridad - no te lo pierdas – y que por las tardes animabais el bar.
Bueno… está bien que nos des esta mano de jabón, ¿eh?
-          Pero si es verdad, es verdad.
Yo no sé si será verdad, pero la verdad es que te gusta que te lo digan ¿no? Osea que ya habías oído hablar de nosotros antes de iniciar tu actividad aquí.
-          Sí, a través de Emiliano
Esto que te comentaba Emiliano, tú luego ¿lo pudiste comprobar? ¿Fue verdad? ¿No fue verdad? ¿Se ajustaba a lo que él decía o no?
-          Sí, a lo largo de tres años o cuatro. No sé cuánto. Hasta que os fuisteis al “otro barrio”… al otro barrio de Fátima o ¿dónde era?
Pues, sí, era por Gamonal, sí. Por el Gamonal nuevo. Por tanto, yo deduzco que tienes buenos recuerdos de aquella época. En concreto tú te acuerdas de algunas fechas extraordinarias, algunos momentos mejor que otros?
-          Ah sí¡, la Navidad. En la Navidad que os reuníais todos ahí atrás. Y yo me juntaba con vosotros. Por lo menos cuatro Navidades hubo buenas, buenas. Luego otra ya más mediana… Pero la Navidad no de Nochebuena, la Navidad de antes de Nochebuena. O por la mañana, por la tarde…
Sí, yo recuerdo que eran momentos de mucha actividad y había que preparar muchas cosas y uno de los buenos sitios para hacerlo de forma un poco más distendida era este. ¿Nos echaste de menos cuando dejamos el barrio?
-          ¡Ay, mucho¡ Pero no es que os echara de menos yo. Yo concretamente mucho… pero además todo el entorno. Y todo el que venía al bar decía ¿dónde está el grupo que animaba las tardes?... Aquel grupo desapareció. Y fueron casi tres generaciones.
Frontal de las Tres Jotas. Remodelado hace unos cuántos años.
Bueno, no tanto como desaparecer, sino que cambió de ubicación, de lugar… pero bueno, mira, de alguna manera todos continúan o en alguna labor seria o siguiendo la línea que se seguía en el grupo de reunirse, de mantener la relación entre ellos, de realizar actividades para muchas cosas. Eso lo vas a poder comprobar porque se van a hacer una serie de exposiciones en la parroquia, se van a colgar allí una serie de carteles y se va a poder ver qué es lo que se hacía y qué es lo que se hace hoy. Por eso te estoy diciendo ya que el 22 de octubre celebramos el 25 Aniversario del inicio de aquel grupo de chavales de la Parroquia San Martin de Porres. Por eso te pregunto: ¿Puedes dejarnos un mensaje de apoyo, de ánimo para ese 25 Aniversario, para ese 22 de octubre?
-          Ah, sí. Que sigáis con la misma actividad y sigáis con el mismo apoyo y que sigáis sin olvidaros de las Tres Jotas: que viene Casilda y pasa, viene Alfonso y pasa, viene no sé quién y pasa.
Pues mira, si es posible y si el horario nos lo permite, a ver si podemos acercarnos ese día unos cuántos, una vez que se finalicen algunas de las actividades programadas para San Martín de Porres, pues nos acercamos y nos Tomamos unas cañitas y recordamos un poco aquellos tiempos. ¿De acuerdo, Isabel?
-          ¡Vale!
Muy bien, y si es posible que esto aparezca en blog que estamos llevando a cabo, pues bien. Si no, lo transcribiremos a mano o como sea ¿de acuerdo?
-          ¡Vale!
Isabel - Tres Jotas

miércoles, 21 de septiembre de 2011

07-1990 - DE PICOS... PARDOS

PICOS DE EUROPA... O EL "DESAFÍO EXTREMO"

[NOTA DE LA REDACCIÓN: para este artículo os aconsejamos que tengáis puesto el reproductor de música de la derecha en sus cortes nº 3, 4 y 5. Al final, y sólo al final, podéis visualizar una presentación de fotos. Asimismo, rellenad la sencilla encuesta de la derecha, con el fin de acertar con la letra más adecuada.]


Allá por el mes de julio de 1990, equipados con nuestras mejores galas, un grupo de aguerrid@s montañeros emprendimos la aventura de dar un paseíllo por la cordillera Cantábrica. Fueron siete días con sus 6 noches, ciertamente inolvidables.

La preparación llevó varias semanas: consulta de mapas, definición de etapas, elaboración de croquis y perfiles como los que ahora hace el MARCA para las etapas de montaña de la Vuelta. Había que fijar los horarios, buscar los enlaces de autobuses y trenes para la ida y la vuelta. También los menús para cada día, la intendencia y los medios para transportala. 

El conocimiento que Javi Martínez tenía de los PICOS DE EUROPA fue imprescindible para que la planificación fuera un auténtico éxito. 

Himno a los Picos... De Ida.
Con la perspectiva que da el paso de los años podemos decir que lo más satisfactorio de la organización fue el sentirnos protagonistas. ya que asumimos nosotros mismos la organización y planificación de todo. Sin ordenadores, ni internet, ni teléfonos móviles, ni subvenciones de la Concejalia de la Juventud... Teníamos 16, 17, 18 ó 19 años y fuimos capaces de organizarnos e ilusionarnos; sabiendo ser merecedores de la confianza que nuestros padres y animadores depositaron en nosotros.

Así, una vez hechas las compras y preparada toda la intendencia, cojimos nuestras mochilas, sacos, esterillas y tiendas a cuestas, y nos metimos en un tren que nos dejó en León. Una vez allí paseamos y comimos en un parque que años más tarde se haría famoso gracias a D. José Luis Rodríguez Zapatero, ya que cada vez que va a León mata la nostalgia paseando con su padre por allí (claro, que para evitarles molestias o disturbios propios de estos tiempos, lo cierran al público). Allí matamos el tiempo como sólo nosotros sabíamos hacerlo por aquel entonces.... ¡¡jugando a las películas!!!!
 
A primera hora de la tarde un autobús nos trasladó hasta Posada de Valdeón donde llegamos más contentos que unas pascuas dispuestos a colocar nuestras maravillosas tiendas de campaña revisadas y limpias antes de salir de Burgos... Lo siento se me escapó la ironía, repito el párrafo: “dispuestos a colocar nuestras maravillosas tiendas de campaña revisadas, todas menos una, antes de salir de Burgos”. La que estaba sin revisar no diremos de quién era porque 22 años después no merece la pena tirarle piedras a nadie. Lo que sí contaremos es que era una canadiense bastante amplia y la única que tenía avance, que no cerraba y que tenía algún que otro defectillo en piquetas, gomas y vientos... [ya está, juro que no vuelvo a hacer mención al estado de la tienda]. La plantamos y cenamos porque la cosa no daba para mucho más...

¡Ja! Después de la cena había que rezar (sí, rezábamos, así de raros éramos y seguimos siendo), pero antes de empezar la oración a alguien se le ocurrió que podíamos calentar un poco de agua para después podernos tomar una infusioncilla y combatir el relente de la noche con algo caliente metido en el cuerpo. ¿Dónde colocar el campingás y el cazo con el agua? Pues en el avance de la canadiense... a mitad del Padre Nuestro algo pasó, ¿un movimiento desequilibrante, una ráfaga de aire...? ¡¡Quien sabe!!! La cuestión es que el cazo del agua cayó en dirección interior de la tienda con lo que se mojaron 3 de los 4 sacos que estaban estiraditos esperando para acoger y abrigar a las moradoras de la tienda esa noche. Se mojaron los sacos y se mojó la tienda, claro. Resumiendo: primera noche 4 deportadas a otras tiendas, 3 de ellas sin saco. Si alguno tiene interés en saber más de esa noche que le pregunte a las interesadas que la pasaron de una forma un tanto peculiar. 

A la mañana siguiente desmonte de tiendas, desayuno sin accidentes, mochila a la espalda y camino de Caín. Cabe mencionar que alguien dejó caer una cantimplora de las de aluminio llena de agua en el dedo gordo del pie de Franky y éste pasó a ejercer de Kun-Fú. Ya no se pudo poner las botas y las llevó todo el tiempo colgadas de la mochila haciendo todas la rutas de montaña en sandalias como un campeón.
Los  aguerrid@s, arriba mencionados esperan ansiosos
a los que se incorporaron un día más tarde a esta travesía.

Caín nos esperaba con una maravillosa parcela dónde poner nuestras tiendas y las de aquellos otros que se incorporaron aquel día a la ruta fantástica. Alguien se dedicó a marcar con piedras el caminito de entrada a la parcela y también se empeñó en que teníamos que entrar por la puerta... Nos visitaron los Cuerpos Especiales del Ejército aterrizando en helicópteros con gran despliegue de medios y gran espanto nuestro. Piluca se afanaba en preguntarles “¿de qué colegio sois?”, mientras Fran tocaba la guitarra con mucha ilusión pero poco éxito. La economía sumergida nos visitó en forma de abuela de Caín y nos cobró el alquiler del terruco donde habíamos plantado la tienda a la vez que disfrutamos de la presencia en forma de mortadela del “Tío Ramón” a quien habían afeitado y cortado las uñas... Alguno casi se pone malo.
Fran, emulando al "Cainejo"
en su ascensión a Bulnes

Disfrutamos de un maravilloso atardecer en uno de los parajes más bonitos de todos los Picos de Europa.

Al día siguiente nos dispusimos a atravesar la garganta del Cares para volver a plantar la tienda pasado Poncebos, camino de Bulnes. Estaba previsto acampar en Puente Poncebos pero allí no había un metro cuadrado de terreno para montar las tiendas. Así que mochila a la espalda y a subir camino de Bulnes. ¡Qué pendiente! A la hora de picar para arriba, a la vera de la senda, junto al torrente que baja a Puente Poncebos montamos las tiendas y pasamos la noche. Estas son las ventajas del año 1990: sin Parque Natural, permitida la acampada libre,.... Allí en el torrente nos bañamos los más valientes como atestiguan las fotos que aún se conservan.
 
Ese mismo día, mientras se montaban las tiendas, algunos tuvieron que volver a Poncebos para recoger el avituallamiento que había llegado vía coche, como estaba previsto. Si no os lo dijimos entonces os lo digo ahora: ¡¡¡Gracias por el esfuerzo!!!
Marta y Fran prefieren mirar atrás
para no perder los ánimos
"Caminante se hace camino al andar"..., pues al día siguiente seguimos andando: camino de Bulnes.... Sin funicular, que todavía no se había construido, (no se crea nadie que nos íbamos a ahorrar esfuerzos) y allí llegamos algunos más muertos que vivos pero después de un pequeño descanso y traguillo de agua seguimos porque nuestro destino era el Collado Pandébano. El camino se hizo interminable. Un camino en zig-zag continuo, con empedrado primero, transformado en senda más tarde, y ascensión a través del pasto para terminar. Pero siempre con unos desniveles terribles. Nunca olvidaremos las expresiones desesperadas de Ana Belén resoplando a la cola de aquella hilera humana: “Esta es la última vez que subo una cuesta a pie. A partir de ahora, si no es con coche, no subo”.

¿Qué demonios había en las mochilas? Lo típico, algo de ropa, algo de comida, la parte de la tienda que te hubiera tocado llevar y... ¡sorpresa!, en algunas ¡¡un melón de dimensiones descomunales!! Una de estas tres piezas fue devorada aquella misma noche ante la seria amenaza de tirarla rodando por el Collado abajo.

Llegados al destino nos encontramos un grupo de jóvenes de Maristas de Madrid que hacían algo parecido a lo nuestro pero con Land-Rover de apoyo, lo que les ahorró cargar con la mochila, las tiendas y la comida... Con ellos celebramos una Eucaristía que a nosotros nos sació el hambre de pan (sólo pan) para una buena temporada. La cosa es que se consagró pan de hogaza y a nadie se nos ocurrió preguntarles cuántos maristas iban a comulgar. Dimos por hecho que de los 30 que había comulgarían la mayoría... Pues muy mal, no hay que dar por hecho nada, comulgaron unos 5 con lo que al resto nos tocó terminar la reserva eucarística porque no había manera de guardarla.

Cada mochuelo a su olivo que el día siguiente prometía ser duro: había que subir al Naranjo de Bulnes y no era cuestión de tener el cuerpo más roto de lo que ya lo teníamos.
Sin palabras... bueno... qué c. miraba Rodrigo

Amaneció con niebla, mucha niebla, apenas sí se veía de una tienda a otra. No íbamos a levantar el campamento porque Sonia, que tenía la espalda fatal y un pie medio muerto, se ofreció amablemente a quedarse sola todo el día cuidando de nuestras pertenencias. La realidad es que quería quedarse sola para disfrutar de la compañía de las vacas que invadieron nuestro campamento, y por qué no, hacer una capea privada. Después de varias recomendaciones y despedidas dejamos a nuestra amiga para encaminarnos al Naranjo. Poco a poco, trecho a trecho, paso a paso... fuimos dejando la niebla en el valle para divisar, a la altura de La Tenerosa, un alucinante paisaje de picos que rodeaban un colchón de nubes de algodón... ¡¡¡Una pasada!!!  A las 12 llegábamos a nuestro destino y un bicharraco tremendo atacó a Javi Peque, con lo que hubo que operarle de urgencia (ver presentación de fotos). Todos queríamos ser cirujanos, anestesistas y enfermeros. Transcurrido el tiempo hemos de reconocer que el bicho no fue tan nefasto para Javi como lo fuimos nosotros. Él, que es humilde, y nos quiere no dice nada y sólo sonríe.

Pasamos el día entre cabras y piedras, con un sol de solemnidad, comiendo queso con membrillo y pan de hogaza que se nos hacía una bola en la boca y no pasaba ni bebiendo el agua helada de los manantiales. Y después de disfrutar de las vistas, el Naranjo y los alpinistas que estaban en la pared, tomamos el camino de regreso con un acompañante de lujo, un tío que estaba al cuidado del refugio con su mula. Él bajaba para ir a comprar tabaco ¡¡lo que son los vicios!!! Yo creo que por no volver a subir hubiera dejado de fumar.

En el campamento estaba Sonia sana, salva y hasta el gorro de las vacas que según nos relató eran bastante anarquistas, intentó venderles un plan de pensiones pero no lo consiguió.

Esa noche descubrimos que el Hola es una revista científica, que alguno de nuestros compañeros había desentrañado el misterio del Lago Ness, que se puede llevar un melón atado del pelo (siempre que se tenga) y no recuerdo cuántas barbaridades más, pero seguro que muchas, ¡ah!... y que las alumnas de Reparadoras, estén donde estén, siempre terminan cantando el himno.

A la mañana siguiente había que recoger el campamento ¡qué raro! Y caminar hacia Arenas de Cabrales, allí nos despedimos de algunos que regresaban en coche a Burgos. El grueso del regimiento plantamos las tiendas en el atrio de la Iglesia, cortesía de la hermana del cura a la que le dimos pena, y nos desperdigamos por una ladera donde cenamos. Luego nos dedicamos a contemplar estrellas, decir tonterías, reírnos y... dormir. Algunos lo hicieron en  las tiendas pero las pasaron canutas porque se oían cosas raras (el cementerio estaba al otro lado de la tapia) al menos eso cuentan. Los de la ladera durmieron poco y mal. Estaba tan empinada que había que hacer mucho esfuerzo con las rodillas para no terminar en las zarzas de abajo.

"Uni-Look" - Versión Montaña y Versión Playa
El día amaneció nublado, una vez cumplido con el trámite del desayuno volvimos a levantar por última vez el campamento y nos metimos en un autobús camino de Santander. Evidentemente la mayoría del tiempo fuimos viajeros silenciosos.

Llegamos a la capital cántabra para invadir los lavabos de la estación, una semana lavándonos en riachuelos, charcas y a cantimplorazos nos habían asilvestrado un poco. En el de chicos no sé que ocurrió pero os puedo asegurar que el de chicas fue una fiesta.

Cumplido el trámite de la higiene personal y todos repeinados nos fuimos a comer un bocata a un bar donde se quedaron bastante alucinados con los personajes que poblaban la mesa del fondo, y de allí nos presentamos en la playa con mochila, chubasqueros y chirucas. Llovía a ratos y hacía frio pero algunos locos de atar se bañaron y todo. Construimos un parapeto con las mochilas y las esterillas y allí nos dedicamos a resguardarnos del aire y nos echamos la siesta... Hasta ahora no he querido nombrar a casi nadie por su nombre pero no puedo resistirme a contar la anécdota protagonizada por Luis Carlos: chubasquero azul, sombrero de paja, vaqueros negros, zapatillas, mochila a la espalda, mapa y brújula en mano se paseaba por la playa preguntando dónde estaba la playa de Santander. A algunos nos dolían las mandíbulas de reírnos al ver la estampa; ¡¡¡genial Luis Carlos!!!
 
Creo que a eso de las 20:00 cogimos otro autobús que nos trasladó a Burgos. En la estación esperaban algunos padres y quienes habían regresado la tarde anterior en coche esperando nuestro regreso.
Seguro que me he dejado muchas cosas en el tintero, incluso algunas de las que narro no ocurrieron en el lugar o de la manera que las narro. No pretendo acertar al cien por cien, es simplemente mi recuerdo. Pero agradeceré muchísimo que a éste relato se unan otras   vivencias y anécdotas de lo que ocurrió en Picos para que todos podamos enriquecernos y revivir aquella semana.

Voy a aprovechar la oportunidad para daros las gracias a todos los que estuvisteis en aquella y en otras muchas convivencias. Si vuelvo la vista atrás en el tiempo y me miro en la actualidad puedo decir que soy quien soy gracias a lo que compartí con todos vosotros y a las actitudes que, entre anécdota y anécdota, se fueron forjaron: responsabilidad, esfuerzo y sacrificio compartido, alegría, entusiasmo, confianza.

Casilda y Begui