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HOY, FESTIVIDAD DE SAN PEDRO (¿OS SUENA?) VOLVEMOS A LA CARGA. HAN PASADO 6 MESES LARGOS Y NOS HAN TENIDO QUE "PINCHAR" PARA METER UN ARTÍCULO MÁS. NO ES QUE NO QUERAMOS... ES QUE LA VIDA NOS ENVUELVE Y NO NOS DA TREGUA.

PERO ESTAMOS AQUÍ Y AQUÍ SEGUIREMOS.. Y DE VEZ EN CUANDO APARECEREMOS EN VUESTRA VIDA CON UNA HISTORIA DEL PASADO, DEL PRESENTE O UNA PROPUESTA PARA EL FUTURO. CASI TODO ES LO MISMO... AUNQUE NO LO PAREZCA.

TODO LO QUE APARECE EN ESTE BLOG HA SIDO VIDA Y HA TENIDO SU TRANSCENDENCIA... AUNQUE TAMPOCO LO PAREZCA.
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viernes, 7 de octubre de 2011

Covanera: Abril-85

¡Última hora! : Hallado el “Post-Magnificus Antecesor”

Hace tres semanas comentamos la “acampada” de Cornejo. La subtitulamos “Un fósil en la prehistoria del Post-Guay”. Pues… hemos descubierto algo que podíamos denominar como el “antecesor” o el “Excalibur” del Post-Guay. Nos estamos refiriendo a la aventura tenida en la Semana Santa de 1985 en Covanera. Más concretamente en la casa del sacerdote que entonces se encargaba de aquella parroquia.

Nos vamos a detener primero en las circunstancias que rodearon esos días y que le conceden una importancia crucial en esta historia.

Esta era la primera vez que en vacaciones de Semana Santa se hacía este tipo de actividad. Dado el balance positivo de la experiencia, se repetiría durante muchos años, aunque en lugares diferentes. Acudieron muchos chavales. Y eran chavales de edades muy cortas, entre 12 y  13 años (no hay más que verles las caras). Los monitores asumieron riesgos que hasta entonces no se habían tomado. La iniciativa de esta actividad partió de los catequistas de Confirmación. Ellos asumieron toda la preparación desde el principio hasta el final. Y lo hicieron porque la tarea prioritaria para evitar la diáspora que se producía en los grupos de chavales una vez confirmados pasaba por formar un grupo de amigos entre ellos. Y esta era una forma. Y había que hacerlo rompiendo moldes, arriesgándose, dejándose guiar por la intuición.
Abril 1985 - Ermita de Santa Elena y Centola en Valdelateja - Foto de Grupo
¡Quién te ha visto y quién te ve! - ¿Quién falta?

En relación con aquella actividad concreta surge una pregunta: ¿Cómo fue posible que tantos padres accedieran gustosos a dejar a sus hijos de tan corta edad y durante varios días en manos de catequistas “no titulados”? (Si os suena esta pregunta es porque habéis leído el comentario que hace Covi en el artículo relativo a Valdelateja).

A mí no me cabe duda alguna. La confianza se había ido generando a través de las muchas actividades que se habían realizado ya con ellos y con los padres: fiestas, merendolas, representaciones, música, etc. La parroquia era una garantía en sí misma.

Para mí es imposible hacer un relato ordenado de aquella convivencia. Pero sí quedan sensaciones y algunas anécdotas.
El grupo era numeroso. Lo podéis ver en la preciosa foto que adorna el relato (como siempre, si se sabe mirar, se recibe más información de lo que nos creemos). Catequistas éramos pocos: Mayte del Pino, Yolanda Montes, Luis Ángel y Javi G. ¿Suficientes? Podríamos decir que sí, sin embargo algunas situaciones escaparon a nuestro control como contaremos más adelante.

Covanera 2011 - Antigua casa del Cura
Se vendió un vallisoletano que la dejó caer
Nos alojamos en la casa del cura. La casa era grande. Para acceder a ella había que cruzar el Río Rudrón por un puente peatonal que todavía existe (en el artículo relativo a Valdelateja-87 lo podemos ver). De cura en Covanera estaba Jesús Castilla. Nos dejó plena libertad de actuación y, aunque por aquel entonces mantenía estrecha relación con los Scouts y los jóvenes, no pudo dedicarnos mucho tiempo.

Las cosas funcionaban como siempre funcionan estas cosas: unos cocinaban, limpiaban, organizaba y otros, ociosos, las preparaban gordas.


2011 - Río Rudrón a su paso por Covanera
Lugar aproximado del suceso





Por mencionar alguna anécdota (que estoy seguro que lo habréis olvidado por completo) os recordaré que el primer día, en vuestro primer tiempo libre, “os encontrasteis por ahí” “un montón de palos tiraos en el suelo” al lado del río. Y como da la casualidad de que la madera flota, los arrojasteis al río, a modo de barcos. ¡Cómo se encolerizaron los paisanos del lugar¡ Porque en realidad se trataba de “una suerte de leña, ya cortada, apilada en una finca privada que llevaba más de 1 mes secándose...” Y vosotros diciendo “un montón de palos”...(los que os teníais que haber llevado... pero en las costillas).

La verdad es que en las comidas nos apañábamos bastante bien. Éramos hábiles cocineros en la forma y en el fondo. Sobre las formas mejor no hablar... (miráis la foto y ya está). Sobre el fondo hay que hacer mención a lo que hoy llaman la “cocina de los sentidos” y que en realidad fue una creación de Mayte del Pino iniciándose con una “Sopa a la Iraní” (tal cual). Os recuerdo a todos sentados en el suelo de una gran habitación con las espaldas apoyadas en la pared – ese era nuestro comedor – con el plato de sopa en una mano y con la cuchara en la otra. Y, de pronto, una voz de ultratumba se elevó sobre el alboroto general y se oyó: “pero si esto sabe a ... mierda”. Los monitores, una vez reprendida dicha expresión, probamos la sopa y ... callamos.
1985 - Covanera
"La nueva cocina de diseño"
Pero, como no hay mal que por bien no venga, a partir de aquel día, en esta y en otras convivencias,  comisteis prácticamente de todo.
2011 - Fuente de San Felices
Echadle imaginación: boca de agua hacia arriba
El agua en la carretera y la señora dormitando en lo verde

Una ruta obligada era la que conduce de Covanera al Balneario de Valdelateja. Recuerdo que hicimos una parada en San Felices, un pequeño pueblo entre ambos lugares. Allí, en una fuente al pie de la carretera, repostasteis agua. Pero entre unos cuanto disteis la vuelta a la boca de la fuente que ahora apuntaba hacia arriba y el agua se proyectaba fuera del pilón. En pocos segundos la carretera se cubrió con un enorme charco. Una señora mayor dormitaba en una silla junto a la puerta de su casa. Y cada vez que pasaba un coche el agua salpicaba estremeciéndose la señora sin despertarse del todo. Así una y otra vez. Y de banda sonora acompañando a la escena las risas crueles de unos cuántos chavales. “Eso son cosas de chavales”, dirán algunos. Que se lo digan a aquella señora y a aquella fuente. Cada vez que paso por allí me acuerdo. Hace unos días me tomé la molestia de sacarle una foto para documentar estas aventuras de hace... 26 años. Ya la han enderezado.

Hay más aventuras que no relataré por miedo a los comentarios... a menos que me tiréis de la lengua.

Al margen de anécdotas hay que resaltar que esta fue la primera convivencia y que marcó un estilo y dinámica determinados, caracterizados por la gestión propia de los proyectos, la responsabilidad, el esfuerzo, la dedicación, la igualdad de trato para todos, la confianza. Allí comprobamos que las personas son una materia prima con la que merece la pena trabajar. Y vosotros, los niños de entonces, prometíais y… prácticamente todos, de una manera o de otra, cumplisteis. Y también constatamos que los catequistas valen para algo más que para cubrir durante una hora a la semana (excepto en vacaciones) las necesidades lectivas de la formación religiosa. De esta forma si hay que aprender a cocinar, a mirar un plano, a programar, a dialogar con lenguaje juvenil, a tocar la guitarra, a “imponerse”, a trasnochar, a cantar, a percibir las necesidades que no se hacen explícitas, a disimular el cansancio, a hacer el payaso… pues se aprende… Aunque con el tiempo algunos aprendizajes se nos olviden.

¡Ala, venga! ¡A hacer comentarios, hasta que esto se llene!
Javi G.


sábado, 10 de septiembre de 2011

Valdelateja - 1987

DE VALDELATEJA A PESQUERA... ÚLTIMO CAPÍTULO DE LA SERIE “LOST” (PERDIDOS)

[NOTA DE LA REDACCIÓN: Tal y como prometimos, para ver una versión diferente de esta aventura, pincha en el enlace que hay al final de esta entrada.]
 

Allá por septiembre de 1987 el grupo Post-Guay organizó una de sus convivencias en el Balneario de Valdelateja. Sí, sí… ese balneario que actualmente está rehabilitado y tiene “spa”, solarium, piscina, etc. Pero que en aquel entonces estaba semi-abandonado y que nos fue cedido porque pertenecía a los Paules.

Se apuntaron bastantes chavales y algunos monitores como Javi Cubillo… Bueno, más bien monitoras: Casilda, Cristina Lozano, Yolanda, todas ellas muy experimentadas sobre todo en marchas y caminatas.

El lugar es precioso, está a orillas del río Rudrón y muy cerca del cañón del Ebro. Me acuerdo que había piscina “climatizada” (aguas termales) y que nos bañamos, creo que Dios nos protegía pues el agua en vez de azul era verde y no pasaba nada.
Covanera - Pozo Azul
Como siempre organizamos varias marchas. Una fue al pozo azul de Covanera y otra, más larga, a Pesquera de Ebro por el cañón. Me centraré en relatar la aventura de ésta última pues no sé a vosotros pero a mí no se me olvidará jamás.




Aquel día nos levantamos prontito, desayunamos y preparamos los bocatas, el agua y las mochilas para una marcha que partiendo del pueblo de Valdelateja acabaría en Pesquera. En total unos 17 Km, ida y vuelta, por unos parajes de gran belleza y que en principio no presentaban gran dificultad. Si alguien quiere más información sobre la ruta os recomiendo este blog de la web: tierrasdeburgos.blogspot.com.

"A la derecha, siempre a la derecha... y obedecimos" ¡De ahí nos viene!...
Según indicaciones de los lugareños a los que preguntamos, la ruta no tenía pérdida. Había que seguir el río por la derecha, “¡siempre a la derecha!”, hasta una central hidroeléctrica abandonada y allí cruzarlo por el puente.



Así lo hicimos, pero ocurrió que al llegar a la central el puente no estaba en condiciones, sólo quedaban los pilares. Decidimos pues continuar por la misma orilla, la derecha, por supuesto. Poco a poco el camino dejó de estar marcado hasta convertirse en sendero y hasta desaparecer y ser comido por la maleza. Paramos a comer y beber algo pues el calor apretaba y Pesquera no aparecía. Continuamos caminando con dificultad pues la maleza se convertía en arbustos espinosos y cada vez más altos, que los chavales que iban en cabeza trataban de cortar para ir abriendo paso al resto. El tiempo pasaba, el calor era fuerte y la sed también, el cansancio se acumulaba y el avance era cada vez más lento. Llegamos a un punto en el que teníamos el Ebro a un lado, en frente una pared rocosa y vertical y atrás un montón de horas y un camino inexistente.

Angustiados, sedientos, indecisos, serios, muy muy cansados... En definitiva ¡¡PERDIDOS!!

Lo peor fue cuando las monitoras empezaron a discutir sobre qué hacer, cada una tenía una opinión diferente, se gritaban entre ellas. Estábamos perdidos sin estarlo, pues sabíamos que en el siguiente recodo del río estaba Pesquera pero ¿cómo llegar? La tensión aumentaba, los nervios estaban a flor de piel, algunos chavales lloraban, otros rezaban… Hubo quien se imaginó siendo rescatado por la guardia civil. Los ánimos y las fuerzas de la mayoría estaban por los suelos.

Varios chavales decidieron ir a buscar algún otro camino que nos sacara de aquel atolladero. Poco después vinieron diciendo que se podía subir la pared rocosa por una especie de grieta. Así lo hicimos y una vez arriba pudimos ver, entre abrazos y lágrimas de alegría, el camino que por la parte de arriba del cañón lleva a Pesquera pasando por Cortiguera. Poco después, divisando ya las casas de Pesquera, encontramos un manantial en la roca al que habían puesto una teja para poder beber. ¡Qué sed teníamos!  Chupamos de la teja uno a uno para poder mojarnos los labios con un poco de agua.

Pesquera - Son las 5 de la tarde...
¡¡¡ VIVEN !!!
Llegados al pueblo nos lanzamos al pilón, teníamos las piernas y los brazos llenos de arañazos. Algún lugareño nos preguntó de dónde veníamos y cuando le contamos la aventura, nos aseguró que la senda que habíamos seguido estaba cerrada hacía muchos años, pues las vacas y los carros ya no pasaban por ella.

Decidimos regresar por la carretera, íbamos caminando en fila india y estaba anocheciendo. Un apiadado panadero que circulaba por aquella carretera se ofreció para acercar a unos cuantos, los más deteriorados. El resto aguantamos como pudimos los kilómetros que nos separaban de Valdelateja. Puede parecer raro pero yo tuve alucinaciones. De repente me paraba y movía los brazos hacia los lados como quitando ramas. ¡No había ramas!, estábamos caminando por la orilla de la carretera. Creo que le pasó a más gente, era el efecto de las horas que estuvimos caminando bajo el sol abriéndonos paso entre la maleza.

Llegamos al balneario agotados pero, gracias a Dios, sanos y salvos todos.
¿Alguno de los que vivimos aquella aventura ha podido olvidarla? Yo no.

Yolanda