“CAMPEONAS EN DEPORTIVIDAD… O QUIEN NO SE CONSUELA ES PORQUE NO QUIERE”
[Nota Preliminar: Para disfrutar de este artículo, si te funciona, pincha la canción nº 1 en el gadget reproductor en la derecha de tu pantalla. Dentro de unos días abriremos un enlace para visualizar una de aquellas finales. Nos han advertido que ese vídeo será al fútbol, lo que el bombero torero era a los toros.]
| 1990 - Mayo - La Salle - Liga Interparroquial |
Recientemente media España estuvo colgada de la televisión siguiendo con pasión los partidos entre el Real Madrid y el Barcelona. Pero quizá no sepáis que hace 20 años había en Burgos un equipo mucho más barato en dinero pero mucho más rico en compañerismo, diversión y juego. Era nuestro equipo femenino de fútbol. Se creó con el objetivo de compartir parte de nuestro tiempo libre en una actividad sana, divertida y formativa. Y ciertamente siempre tuvimos claro estos principios en nuestras actitudes dentro y fuera del campo. Por poner un ejemplo, optamos no disputar una final contra San Juan Evangelista porque nos coincidía con un retiro (¿hubieran sido capaces los chicos de tal sacrificio?) Para ser sincera, este detalle me lo ha chivado Casilda porque yo debí de sufrir tanto con la decisión que lo borré completamente de mi mente. ¡Qué barbaridad, con lo que cuesta llegar a una final!
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| Equipo de gala para la fial en el Plantío, nada más y nada menos |
Pero tuvimos el premio de llegar a otra final y esta sí que la jugamos. Nosotros teníamos a la pichichi Casilda (equivalente a Messi para que os hagáis una idea) y San Juan Evangelista tenía un equipo muy competitivo, que entrenaba todas las semanas (cosa que nosotros nunca consideramos prioritario ya que todas teníamos otros muchos compromisos en la parroquia). Pues aún así, estuvimos a punto de ganar, pero a Alfonso, el árbitro –y para más inri, hermano de una de nuestras jugadoras- se le paró el reloj, alargó 5 minutos el partido y nosotras que íbamos ganando 2-1 vimos como nos empataban en ese tiempo de regalo. Después, los penaltis fueron un absoluto desastre y al igual que el Madrid en la Supercopa, jugamos mejor pero perdimos.
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| 1990 - Marzo - Colegio San Pablo (?) .Nuevos fichajes |
Nuestro entrenador no tenía nada que envidiar a Mouriño en lo que se refiere a dedicación, amor incondicional a su equipo y conocimiento de las estrategias del futbol, pero no se dedicaba a meter el dedo en el ojo a los entrenadores contrarios. Era tranquilo y demostró tener paciencia para derrochar tratando con un grupo de chavalas que no entrenaban pero que luego siempre querían ganar. Menos mal que ganábamos más veces de las que perdíamos. ¿Quién era ese entrenador? Seguro que os suena el nombre: Begui. Lo había ganado todo dentro la cancha y ahora pretendía seguir ganándolo desde fuera.
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| 1990 - Mayo - La Salle Posturas habituales después de terminar un partido |
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| 1990 - Mayo - La Salle Posturas habituales antes de terminar un partido |
Mi mejor recuerdo de aquellos partidos es cuando marqué el gol más alucinante e irrepetible de la historia. No he visto ni a Messi ni a Ronaldo marcar un gol así. En el patio de la Salle, saque de esquina, me viene el balón a mi espalda y la golpeo con el tacón del pie derecho de tal forma que el balón pasa por encima de mi cabeza y de las de otras defensas y se cuela en la portería. No recuerdo la cantidad de dinero que me ofreció Begui si repetía ese gol pero aunque he metido goles con todas las partes de mi cuerpo (incluido el culo), dudo que pudiera repetir ese gol.
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| firmas de algunas de aquellas “valientes” que se hartaron de firmar camisetas y otras cosas y que protagonizaron estas hazañas y otras más, ya recogidas en los anales de la historia del fútbol |
Creo que tanto en aquellos años como en los actuales que vivimos, en los que lo más importante parece ser la competitividad, el éxito individual y el dinero, demostramos a todos y a nosotras mismas, que con nada de dinero, ganas de divertirnos y compañerismo se podían lograr los objetivos que nos habíamos marcado.
Nieves López





Olé con esas chicas, todo un lujo la final en el Plantío. Yo nunca marqué un gol en la Interparroquial :-(
ResponderEliminarBien traído el ejemplo del Madrid y el Barcelona en la Supercopa.
Pablo Vara
Hola chicas, ¡qué momentos gloriosos los del futbito! A mí, que no había jugado en mi vida al fútbol, me colocaron de defensa y me dijeron: por aquí que no pase nadie, y a ello me dediqué en cuerpo y culo; sobre todo en culo, porque eso es lo que usábamos de barrera (¡cualquiera se ponía de frente!) En fin, que en aquella época no se nos ponía nada por delante.
ResponderEliminarSolo de acordarme de lo que corríamos en los partidos ya me canso, ¡¡¡pero cómo lo disfrutábamos!!!, es verdad nunca ganamos una final pero las risas que nos echábamos no nos las quitará nadie. Recuerdo que a un equipo le endiñamos 11 ó 12 goles, al final ya ni tirábamos a puerta para no destrozar más su autoestima (a pesar de todo creo que aún andan buscándola), la cuestión es que al final pretendían impugnar el partido porque no íbamos vestidas todas iguales, a lo que Apisonadora Allende contestó que aquello era una liga entre cristianos, que nosotras éramos pobres y no teníamos ni patrocinadores ni dinero propio para comprar equipamiento y sólo faltaba que nos discriminaran por cuestiones económicas... ¡La leche! yo no sabía dónde mirar para que no se me saltara la risa, la cosa fue que al final además de vapuleadas terminaron pidiéndonos perdón.
ResponderEliminarEn mi espinilla luce una pequeña cicatriz cortesía de Ana Soto y la patada que me arreó, cada vez que me encuentro con ella (ya hace mil años que no la veo) se lo recuerdo.
Buenos recuerdos, seguro que ni Mesi ni Cristiano pueden presumir de estas cosas, claro que si nos comparamos nosotras tampoco podemos presumir de tener una economía tan saneadas como ellos, claro está que yo ya me conformo con lo que tengo.
Amunt San Martín FC división femenina y por qué no también la masculina!!!!!
Casilda
Comentario a la nota preliminar: Puede que aquella final fuera un poco accidentada, pero aclaro:
ResponderEliminarJugábamos en le polideportivo municipal, suelo de parquet. Nosotras jubagamos en patios de colegios y campos parroquiales ergo suelos de cemento o de asfalto refinado. A lo que voy la adherencia de las suelas del calzado no es igual, ya se ha comentado que éramos pobres y no teníamos equipación común (para esa final sí)con lo que nuestras zapatillas eran las mismas y no se adherían demasiado bien el suelo del polideportivo municipal "El Plantío". Aclarado esto se pueden entender los resbalones, caídas y demás percances de movilidad que sufrimos, aún y con todo os recuerdo que perdimos la final gracias a Alfonso Díez Espina que no pitó el final a tiempo, él sabrá lo que le pagó el equipo contrario por semejante traición.
25 años después y a pesar de todo seguimos queriendo a Alfonso.
Soy Javi G.
ResponderEliminarLa verdad es que parece que las finales las regalábais. Se nota que ibais sobradas. Todas las alabanzas sobre cómo hacer las cosas no están de más.
Pero aquí quiero echar un capote a lo que fue la Liga Interparroquial. Esta liga se adelantó a otras ligas que hoy existen. En aquellos tiempos era la Iglesia Local, teniendo como organizadores a sus seminaristas, quien fomentaba en deporte en la ciudad. Y lo hacía con pograma de radio y todo. ¿Y quiénes eran los entrenadores? Pues, los catequistas que formaban los equipos, les entrenaban, acudían a los partidos y llevando con ellos a todos los chavales, se encargaban de que jugaran todos, les volvían a llevar a casa, etc, etc. Y todo de llos de gratis...
Hoy, para estas cosas, hay monitores pagados del Ayuntamiento, son los padres los que tienen que llevar a los niños.
En definitiva y aprovechando el ejemplo del deporte tengo que afirmar: No es verdad que la Iglesia siempre va por detrás de la sociedad. Más bien, todo lo contrario: va por delante. Lo que pasa es que va tan por delante, que no la ves... y si alguna vez te la encuentras por detrás es porque ya ha dado ya la vuelta al circuito y te va a volver a adeltar. Y tu te piensas otra cosa. Esto lo digo desde la experiencia.
¡Ala, venga! Seguid con los comenarios y llevadme la contraria.
Por cierto: los organizadores de este blog hablan de un vídeo. Lo experamos como agua de mayo.
Confieso... algunos ibamos a los partidos de las chicas para verlas en cachas... pero la verdad, las nuestras no jugaban como "las chicas" (barullo de piernas y todas detrás del balón), sobretodo nuestra pichichi, que tenía a todas las competidoras atemorizadas con sus melenas a lo apache.
ResponderEliminarMi padre no lo ha dejado, sigue entrenado, pero no a un equipo,sino a MÍ. No sé cómo aguantaba vuestra portera. A mí me exige bastante, y tira muy fuerte. Me hubiera gustado mucho jugar de portero en ese equipazo. Bueno, adiós.
ResponderEliminarme ha exigido Javi Grande que escriba más comentarios. Adiós.