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| El Hotel Ciudad de Burgos fue el espacio elegido para la cena del 22-10-2011 |
Con la fugacidad que es propia de eventos señalados y felices, tras la acogida, la misa, el aperitivo, los encuentros y saludos después de, en no pocos casos, muchos años y el cálido y multitudinario concierto de nuestros amigos de Brotes de Olivo, dando siempre gratis lo que gratis reciben, la jornada se encaminaba a su final… aunque a veces el final no es más que el principio.
Y así fue el 22 de Octubre.
De nuevo en compañía de Maite, su hijo y Marimar llegué al hotel donde iba a tener lugar el final… y principio de fiesta. Muchas veces lo había visto de lejos montado en coche, nunca había entrado en él, y así como 20 años siendo muchos no son nada, un lugar nuevo puede parecer antiguo en el recuerdo. Para muchos de vosotros simplemente lo era, si las paredes de ese hotel pudiesen relatar todas las alegrías compartidas dentro de ellas por vosotros… y en cierto modo lo hacían, yo lo notaba.
| Gloria - Presen - Loli - José Mª - Pablo - Elena - Rafael Magífica representación de aquellos padres que hoy son ya todos abuelos |
| Todos, los de cerca y los de lejos fueron bien acogidos en cada una de las mesas. |
| Finalizada la cena, se produjo una concentración espontánea ante el proyector que lanzaba ininterrumpidamente imágenes del pasado en el que todos se reconocían |
Nos habíamos relajado y disfrutábamos de la cena y la conversación, transcurría con calidez la velada cuando en una pantalla descubrimos una sorpresa. Ya habíamos tenido ocasión de disfrutar por la mañana de una esmerada exposición gráfica de nuestra historia, enhorabuena a los que la preparasteis porque lo exhaustivo y completo de la misma es reflejo y fruto de lo que siempre había sido el Post-Guay. Pero teníamos la guardia baja, y aunque no lo esperábamos, volvieron a aparecer fotogramas de capítulos pasados, de edades tempranas con el peculiar color que infunden los años transcurridos. Una mezcla de nostalgia, comicidad e incluso ternura nacientes desde la cómoda butaca que los esfuerzos de los pacientes realizadores, documentalistas y montadores habían construido. Atalaya desde la que alejados de la adolescencia poder disfrutar de la perspectiva de la que sólo gozan quienes, 25 años después, pueden volver la vista atrás y observar juntos quiénes y cómo eran, quienes y cómo éramos.
Y, ¡Cómo éramos! Me es imposible rememorar todas las imágenes, prácticamente no recordaba ninguna, entre risas Inés y yo nos mirábamos al regresar al pasado, una de esas instantáneas inmortalizaba una fiesta de disfraces en la que Inés, fresa silvestre, inundaba entonces igual que ahora toda la escena con su sonrisa (impagable tu disfraz…). Me queda la duda de lo que pensarían los chiquillos asistentes al ver a sus padres y amigos en ellas…
Continuará... Pablo
[El Equipo de Redacción quiere recordar que durante la cena hubo oportunidad para la celebración, para la conversación, para el disfrute... y también para hacer presentes a aquellos que, queriendo asistir, urgencias de última hora, se lo impidieron. Presencias de última hora, como el de Covi, Maripi y su familia, etc, fueron bienvenidas. Se citaron los nombres concretos de quienes, desde la distancia, estuvieron allí. Se leyeron algunos correos, comunicaciones de personas cuyos nombres empezábamos a olvidar. En alguna entrada de este blog, pronto o tarde, les haremos presentes. Brotes de Olivo, que compartió la cena con nosotros, se despidió al finalizar la cena enormemente agradecidos. Al día siguiente debían recorrer otros 800 km. hasta su casa. El agradecimiento será siempre nuestro. Y para "nuestros mayores" que aguantaron de maravilla hasta las tantas, un enorme abrazo]

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