¡Última hora! : Hallado el “Post-Magnificus Antecesor”
Hace tres semanas comentamos la “acampada” de Cornejo. La subtitulamos “Un fósil en la prehistoria del Post-Guay”. Pues… hemos descubierto algo que podíamos denominar como el “antecesor” o el “Excalibur” del Post-Guay. Nos estamos refiriendo a la aventura tenida en la Semana Santa de 1985 en Covanera. Más concretamente en la casa del sacerdote que entonces se encargaba de aquella parroquia.
Nos vamos a detener primero en las circunstancias que rodearon esos días y que le conceden una importancia crucial en esta historia.
Esta era la primera vez que en vacaciones de Semana Santa se hacía este tipo de actividad. Dado el balance positivo de la experiencia, se repetiría durante muchos años, aunque en lugares diferentes. Acudieron muchos chavales. Y eran chavales de edades muy cortas, entre 12 y 13 años (no hay más que verles las caras). Los monitores asumieron riesgos que hasta entonces no se habían tomado. La iniciativa de esta actividad partió de los catequistas de Confirmación. Ellos asumieron toda la preparación desde el principio hasta el final. Y lo hicieron porque la tarea prioritaria para evitar la diáspora que se producía en los grupos de chavales una vez confirmados pasaba por formar un grupo de amigos entre ellos. Y esta era una forma. Y había que hacerlo rompiendo moldes, arriesgándose, dejándose guiar por la intuición.
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| Abril 1985 - Ermita de Santa Elena y Centola en Valdelateja - Foto de Grupo ¡Quién te ha visto y quién te ve! - ¿Quién falta? |
En relación con aquella actividad concreta surge una pregunta: ¿Cómo fue posible que tantos padres accedieran gustosos a dejar a sus hijos de tan corta edad y durante varios días en manos de catequistas “no titulados”? (Si os suena esta pregunta es porque habéis leído el comentario que hace Covi en el artículo relativo a Valdelateja).
A mí no me cabe duda alguna. La confianza se había ido generando a través de las muchas actividades que se habían realizado ya con ellos y con los padres: fiestas, merendolas, representaciones, música, etc. La parroquia era una garantía en sí misma.
Para mí es imposible hacer un relato ordenado de aquella convivencia. Pero sí quedan sensaciones y algunas anécdotas.
El grupo era numeroso. Lo podéis ver en la preciosa foto que adorna el relato (como siempre, si se sabe mirar, se recibe más información de lo que nos creemos). Catequistas éramos pocos: Mayte del Pino, Yolanda Montes, Luis Ángel y Javi G. ¿Suficientes? Podríamos decir que sí, sin embargo algunas situaciones escaparon a nuestro control como contaremos más adelante.
Nos alojamos en la casa del cura. La casa era grande. Para acceder a ella había que cruzar el Río Rudrón por un puente peatonal que todavía existe (en el artículo relativo a Valdelateja-87 lo podemos ver). De cura en Covanera estaba Jesús Castilla. Nos dejó plena libertad de actuación y, aunque por aquel entonces mantenía estrecha relación con los Scouts y los jóvenes, no pudo dedicarnos mucho tiempo.
Las cosas funcionaban como siempre funcionan estas cosas: unos cocinaban, limpiaban, organizaba y otros, ociosos, las preparaban gordas.
Por mencionar alguna anécdota (que estoy seguro que lo habréis olvidado por completo) os recordaré que el primer día, en vuestro primer tiempo libre, “os encontrasteis por ahí” “un montón de palos tiraos en el suelo” al lado del río. Y como da la casualidad de que la madera flota, los arrojasteis al río, a modo de barcos. ¡Cómo se encolerizaron los paisanos del lugar¡ Porque en realidad se trataba de “una suerte de leña, ya cortada, apilada en una finca privada que llevaba más de 1 mes secándose...” Y vosotros diciendo “un montón de palos”...(los que os teníais que haber llevado... pero en las costillas).
| 2011 - Río Rudrón a su paso por Covanera Lugar aproximado del suceso |
Por mencionar alguna anécdota (que estoy seguro que lo habréis olvidado por completo) os recordaré que el primer día, en vuestro primer tiempo libre, “os encontrasteis por ahí” “un montón de palos tiraos en el suelo” al lado del río. Y como da la casualidad de que la madera flota, los arrojasteis al río, a modo de barcos. ¡Cómo se encolerizaron los paisanos del lugar¡ Porque en realidad se trataba de “una suerte de leña, ya cortada, apilada en una finca privada que llevaba más de 1 mes secándose...” Y vosotros diciendo “un montón de palos”...(los que os teníais que haber llevado... pero en las costillas).
La verdad es que en las comidas nos apañábamos bastante bien. Éramos hábiles cocineros en la forma y en el fondo. Sobre las formas mejor no hablar... (miráis la foto y ya está). Sobre el fondo hay que hacer mención a lo que hoy llaman la “cocina de los sentidos” y que en realidad fue una creación de Mayte del Pino iniciándose con una “Sopa a la Iraní ” (tal cual). Os recuerdo a todos sentados en el suelo de una gran habitación con las espaldas apoyadas en la pared – ese era nuestro comedor – con el plato de sopa en una mano y con la cuchara en la otra. Y, de pronto, una voz de ultratumba se elevó sobre el alboroto general y se oyó: “pero si esto sabe a ... mierda”. Los monitores, una vez reprendida dicha expresión, probamos la sopa y ... callamos.
Pero, como no hay mal que por bien no venga, a partir de aquel día, en esta y en otras convivencias, comisteis prácticamente de todo.
| 2011 - Fuente de San Felices Echadle imaginación: boca de agua hacia arriba El agua en la carretera y la señora dormitando en lo verde |
Una ruta obligada era la que conduce de Covanera al Balneario de Valdelateja. Recuerdo que hicimos una parada en San Felices, un pequeño pueblo entre ambos lugares. Allí, en una fuente al pie de la carretera, repostasteis agua. Pero entre unos cuanto disteis la vuelta a la boca de la fuente que ahora apuntaba hacia arriba y el agua se proyectaba fuera del pilón. En pocos segundos la carretera se cubrió con un enorme charco. Una señora mayor dormitaba en una silla junto a la puerta de su casa. Y cada vez que pasaba un coche el agua salpicaba estremeciéndose la señora sin despertarse del todo. Así una y otra vez. Y de banda sonora acompañando a la escena las risas crueles de unos cuántos chavales. “Eso son cosas de chavales”, dirán algunos. Que se lo digan a aquella señora y a aquella fuente. Cada vez que paso por allí me acuerdo. Hace unos días me tomé la molestia de sacarle una foto para documentar estas aventuras de hace... 26 años. Ya la han enderezado.
Hay más aventuras que no relataré por miedo a los comentarios... a menos que me tiréis de la lengua.
Al margen de anécdotas hay que resaltar que esta fue la primera convivencia y que marcó un estilo y dinámica determinados, caracterizados por la gestión propia de los proyectos, la responsabilidad, el esfuerzo, la dedicación, la igualdad de trato para todos, la confianza. Allí comprobamos que las personas son una materia prima con la que merece la pena trabajar. Y vosotros, los niños de entonces, prometíais y… prácticamente todos, de una manera o de otra, cumplisteis. Y también constatamos que los catequistas valen para algo más que para cubrir durante una hora a la semana (excepto en vacaciones) las necesidades lectivas de la formación religiosa. De esta forma si hay que aprender a cocinar, a mirar un plano, a programar, a dialogar con lenguaje juvenil, a tocar la guitarra, a “imponerse”, a trasnochar, a cantar, a percibir las necesidades que no se hacen explícitas, a disimular el cansancio, a hacer el payaso… pues se aprende… Aunque con el tiempo algunos aprendizajes se nos olviden.
¡Ala, venga! ¡A hacer comentarios, hasta que esto se llene!
Javi G.


Javi hace mención a las habilidades de los monitores… y no le falta razón, al final sin saber casi de nada se terminaba aprendiendo casi de todo.
ResponderEliminarYo hoy quiero centrarme en las dotes culinarias de estos aguerridos y osados personajes (Monitores “sin cualificar”). Uno de los apartados importantes a la hora de preparar una convivencia eran los menús, ¡había que comer! Y al principio, salvando la sopa a la Iraní de Mayte del Pino, procurábamos no complicarnos demasiado la existencia y preparar cosas sencillas: sopas de sobre, macarrones con chorizo y tomate, huevos revueltos con salchichas (este plato surgió accidentalmente en nuestra dieta, en el menú estaba recogido una cena con huevos fritos y salchichas, pero freír huevos para 40 personas se hacía interminable, de ahí la variación), filetes de lomo adobado, ensaladas mixtas. Básicamente eso fue lo que comimos en las primeras convivencias. Luego se introdujo el pollo guisado, al principio he de reconocer que la cosa no fue muy fina y los chavales se lo comían sin rechistar, con el paso del tiempo la receta se fue perfeccionando y no sólo se lo comían, sino que había alabanzas varias al menú.
En aquella época los monitores cocinábamos y los chavales ponían y quitaban la mesa y también fregaban por turnos. Recuerdo que en Tobaños Victor, Plumi y Alberto Fernández se picarón y dejaron las hoyas más limpias de lo que las habíamos encontrado ¡¡Cómo relucían!!
Con el paso de los años los menús se fueron sofisticando y en la cocina ya no había monitores, había jóvenes (también es cierto que ya no tenían 12, 13 ó 14 años) que cocinaban estupendamente, con lo que podemos decir que en nuestras convivencias siempre se comió bien y variado.
Y ahora le dejo a Rodrigo que recuerde la vez que le obligamos a comerse un huevo frito…
Va lo del huevo. Tengo, lo que podría llamarse un trauma infantil con el huevo frito y cocido (me da arcadas). En una convivencia Casilda había estado friendo huevos para todos y parece ser (me enteré luego) que se había quemado con el aceite un par de veces. Cuando sirvieron yo dije que no me comía el huevo, que me hacía una tortilla, pero casilda sacó el genio (ya la conoceis) y se puso de tal manera que salí medio llorando a comerme el huevo a la calle y a vomitar despues. Es el único huevo frito que me he comido en la vida... bueno exceptuando el que me tuve que comer hace unos años en Emaús (Torremocha de Jarama) siendo monitor de uno grupo de chicos. Había huevo y pensaba escaquearme pero una de las chicas lo estaba pasando mal para comerselo y al final terminamos los dos solitos haciendo de tripas corazon. Lo que es la vida, la "tortilla" se dio la vuelta y me comi huevo de niño y de monitor
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