TABLÓN DE ANUNCIOS

HOY, FESTIVIDAD DE SAN PEDRO (¿OS SUENA?) VOLVEMOS A LA CARGA. HAN PASADO 6 MESES LARGOS Y NOS HAN TENIDO QUE "PINCHAR" PARA METER UN ARTÍCULO MÁS. NO ES QUE NO QUERAMOS... ES QUE LA VIDA NOS ENVUELVE Y NO NOS DA TREGUA.

PERO ESTAMOS AQUÍ Y AQUÍ SEGUIREMOS.. Y DE VEZ EN CUANDO APARECEREMOS EN VUESTRA VIDA CON UNA HISTORIA DEL PASADO, DEL PRESENTE O UNA PROPUESTA PARA EL FUTURO. CASI TODO ES LO MISMO... AUNQUE NO LO PAREZCA.

TODO LO QUE APARECE EN ESTE BLOG HA SIDO VIDA Y HA TENIDO SU TRANSCENDENCIA... AUNQUE TAMPOCO LO PAREZCA.

lunes, 4 de junio de 2012

Auditoría a las cuentas del Post-Guay

Recuerdo que el 22 de octubre de 2011, un antiguo compañero del Post-Guay, contemplando la exposición que mostraba la historia del grupo, exclamó sorprendido:  “Pero… ¿con la recogida y venta del papel llegamos a obtener medio millón de las antiguas pesetas”? Yo pensé para mis adentros: “¡¡Lo que a mí me extraña, es que te extrañes!!.

Quizá erais demasiado jóvenes para comprender en plenitud lo que allí se estaba haciendo día a día y lo que se iba gestando entre unos monitores o catequistas y un grupo de chavales. Tal vez vuestro papel consistía en ser la tierra en la que la semilla buena cae y que, pronto o tarde, termina germinando.

Esta Carta-Documento se entregó a los parroquianos de San Martín de Porres
haciéndoles partícipes de nuestras actividades.
También yo cuando contemplo el documento que adjuntamos me sigo asombrando, pero por otras razones. Fijaros que no era tan importante el dinero que conseguimos, como el esfuerzo y compromiso que supuso obtenerlo y, sobre todo, los objetivos que perseguimos con ese dinero.

Sobre el esfuerzo ya hemos hablado en un gran artículo de Pablo V. y que se recoge en las primeras páginas de este blog. Comentemos por tanto los objetivos o el destino que se dio a esos fondos.
Fijaros en los gastos. ¿No os sorprende que no haya ni un solo gasto en fiestas, ocio,  contraprestación o compensación a catequistas, etc?.

Si nos ceñimos a esta “auditoría” podemos diferenciar cuatro líneas de gasto:

1)    Colaboración con Proyectos Solidarios: algunos con Manos Unidas y otros con asociaciones diversas dirigidos a África o Asia.

2)    Creación de infraestructura para el desarrollo de actividades propias de la Parroquia o del Grupo.

3)    Aportaciones encaminadas al cultivo de las relaciones humanas (Adela, Hilda…)

4)    Gastos en cultura y formación.

En estos ámbitos se nos fue medio millón de pesetas. De alguna manera, todos ellos están relacionados con la promoción de las personas en sus diferentes ámbitos: el físico, el relacional y el formativo, tanto en su vertiente cultural como en su vertiente espiritual.
Venta de calcetines de Pradoluengo en la entrada de la Parroquia de San Martín de Porres

Debemos decir que la mayoría de estas aportaciones económicas fueron siempre acompañadas de la aportación, más difícil y comprometida, de recursos humanos. Pongamos un ejemplo. Para entregar un dinero a una campaña de Manos Unidas no echábamos la mano al bolsillo y lo entregábamos a la organización. No. Lo que hacíamos era discurrir cómo ese dinero podía multiplicarse. Por ello lo gastábamos en calcetines de Pradoluengo, o en artesanía Marroquí o Checa. Contactábamos para ello con personas que iban a viajar a esos lugares y les encargábamos la compra de los objetos y su acarreo. Y ya estábamos añadiendo más personas al proyecto. Más tarde organizábamos su exposición, publicidad y venta, en  donde implicábamos a toda la parroquia. Todo un proceso de “mercado” y de marketing (del bueno) llevado a cabo por unos chavales y jóvenes inexpertos pero con unos resultados muy aceptables.



 
























Este tipo de análisis lo podríamos hacer con cada uno de los gastos que aparecen en el documento. Pero esta tarea la dejamos para casa. Eso sí, si alguno de nuestros hijos lee esto (que alguno lo hace), siempre le podremos explicar.

Sólo un par de apuntes que creo que son muy interesantes.

Para los que a estas alturas de la vida son expertos en economía (bien por carrera profesional o bien por el desarrollo de la propia vida) este documento les sonará a “auditoría interna”, cuando siempre es conveniente que las auditorías provengan de fuera. Tengo que decir que ni falta que nos hizo. Creo que éramos suficientemente responsables y exigentes con nosotros mismos como para rendir cuentas de lo que hacíamos. Es muy interesante reconocer que estas cosas surgían de la propia exigencia del Grupo Post-Guay y su entorno, sin necesidad de terceros que lo solicitasen. Esos terceros estuvieron siempre muy al margen, en estas actividades y en el resto. Destacamos por ello una especie de autogestión o protagonismo de los propios miembros muy poco común en aquellos tiempos… y menos en estos. ¿No creéis que estas afirmaciones merecen algunas reflexiones aparte?

¿Y no pensáis que el facsímil que hemos presentado entraña un planteamiento económico que da mucho juego para el análisis histórico pasado, presente y futuro? ¿Nos atreveríamos a comparar los planteamientos económicos que encierra nuestra “auditoría” con los planteamientos que han movido la economía española de los últimos años?  ¡Juguemos un rato!

ü Grupo de Jóvenes de una Parroquia frente a economistas, banqueros, técnicos, expertos.

ü Reciclaje de papel frente a bonos basura, especulaciones, productos financieros, crecimiento a toda costa.

ü Esfuerzo común frente a economía financiera y especulativa

ü Frutos económicos frente a incremento de beneficios, máximo lucro.

ü Auditoría pública y transparente frente a ocultación de operaciones, dinero negro, paraísos fiscales, etc. etc.

ü Inversiones solidarias dirigidas a financiar proyectos básicos para las personas frente a operaciones oscuras relacionadas con mercancías criminales en muchos casos.

ü Fondos perdidos con objetivos promocionales frente a préstamos personales e hipotecarios leoninos.

ü Ayudas económicas para la participación en encuentros cercanos y lejanos, frente a dietas y comisiones por presencia y desplazamientos.

ü Creación de infraestructura para el desarrollo de espacios y grupos, frente al alquiler exagerado de tecnología y contratos suculentos para su mantenimiento.

ü Formación humana personal y colectiva de todos frente a currículos basados en masters, doctorados y cursos especializados, al alcance de ciertas élites.

ü Socialización de frutos económicos, frente a “Dionis”, paraísos fiscales y bancos suizos y socialización de pérdidas.

ü Aceptación de responsabilidades hasta el extremo de la devolución de lo mal gestionado, frente a “intervenciones” estatales y liberación de responsabilidades en la gestión.

ü Consulta popular sobre nuevas propuestas económicas, frente al coto cerrado y exclusivo de los poderes para el establecimiento de medidas correctoras al margen y en contra de la voz del pueblo.

Queridos amigos… seguid jugando, e invitad a otros a que jueguen con este “trozo de papel”. Descubriréis que es un Monopoly muy diferente.

Adela e Hilda en el Post-Guay, junto con amigos cercanos al Grupo y Parroquia
Gracias a todos los que ayudasteis a convertir aquel medio millón de pesetas en una propuesta económica para el futuro. Y gracias a los que, de una manera u otra, estáis convirtiendo otras propuestas en realidades que poco a poco van creciendo. Os prometo que estas realidades, pronto o tarde, irán apareciendo en este blog. Todas ellas merecen la pena.

Javi

miércoles, 16 de mayo de 2012

Tolbaños de Arriba 86 y 87 - II


El Anecdotario de los Tolbaños tiene dos caras, como la luna. Una visible, la que conocemos. Otra oculta, la desconocida. Lógicamente vamos a recordar algunas historias que estuvieron al alcance de todos o, al menos, de unos cuantos. Esperamos que en los comentarios continuéis esta narración con los detalles que hasta hoy han estado ocultos y que aquí tienen la oportunidad de salir a la luz.


Es verdad que siempre nos perdíamos… o algo así. Algo de idea de por dónde íbamos sí que teníamos. No era cuestión de anticipar los GPS del siglo XXI. Nos bastaba tener una ligera intuición de que “esta es la senda”, “las Lagunas están más o menos por allá”, “por aquí acortamos”… para romper el esquema inicial de ruta e improvisar. Y eso siempre propiciaba Aventura con mayúscula. A veces, no era un problema de orientación sino de ritmos. En Tolbaños eso pasó. Unos llegaron antes y acertaron. Otros llegaron más tarde y no acertaron. Casilda lo cuenta así:
Marzo 87 - Laguna de la Cascada - Este es el grupo que primero llegó al objetivo.
Cuenta la leyenda que, ante la hambruna del camino, devoraron sus bocatas y los de los demás.
“Vamos de marcha: cada convivencia tenía una salida al monte que duraba todo el día, normalmente a las Lagunas. Por la mañana temprano se preparaban los bocatas y la fruta, cantimploras con agua, se llenaban dos o tres mochilas con las viandas y… ¡al monte!. En Tolbaños 87, no podemos dar razón del motivo, quedamos divididos en dos grupos, uno de ellos se quedó con toda la comida y el otro con todo el hambre. Ese día vino a visitarnos Don Santos y compartió la poca comida que él llevaba con los 8 ó 10 hambrientos. A media tarde nos juntamos con los escindidos pero no fue mucha la comida que pudieron darnos.. ¡¡¡se habían comido sus bocatas y los nuestros!!!“.

Que yo recuerde, la razón de los dos grupos ya la hemos comentado: unos llegaron a las Lagunas de arriba antes y otros… después. Los primeros bajaron directos a la Laguna de la Cascada y los segundos rodearon el resto de lagunas y, para acortar, se lanzaron como kamikazes hacia la Laguna de abajo. Lo hicieron en paralelo a las cascadas que desaguan las lagunas de arriba. Puedo recordar que los que estábamos desde hace horas en el refugio esperando a la expedición les vimos realizar maniobras acrobáticas que daban miedo. Sin dudarlo, Javi, se dirigió a su encuentro y ayudó a bajar a un primer grupo. Algo de sentido de la responsabilidad siempre se tuvo.

Sin descanso tuvo que volver a trepar otra vez en busca de un segundo grupo. Aquí es cuando Mª Amor se “descalabró”. Quizá fue un tropezón, una distracción, la ausencia de fuerzas… la cosa es que dio con la frente en un piedra cortante y al verla, todos pensamos (yo también) que se nos desangraba. Tras el manantial de sangre de su rostro sólo se la reconocía por su llanto… o sus  gritos. Pedía ayuda… y algunos se apartaron. Pero yo tenía que dar la cara y algo había que hacer. Aprovechando que la cascada desaguaba por allí cerca limpiamos su rostro… y (¡menos mal!), sólo era un pequeño corte en la frente. ¡¡¡Menudo susto!!!
Peuqeño croquis del lugar en que que Amor se desparrama por el suelo
Estaréis de acuerdo conmigo en que esto es material de relleno.
Por otra parte, Casilda habla de 8 ó 10 hambrientos. Los que llegaron retrasados yo creo que eran bastantes más. En cuanto a que los primeros se triscaron los bocatas de los demás… pudiera ser… pero, conociéndome, yo ahí no me veo.

El Toril siempre nos gustó. Era un espacio multiuso y así lo mantuvimos nosotros. Todos guardamos muy buenos recuerdos de aquellas noches de música y baile. El local, rústico, contaba con una gran bola de espejos colgada en el techo y que giraba, produciéndo destellos psicodélicos que se desparramaban por toda la sala. Disponía también de una pequeña cabina para los disyoqueis y de unos buenos altavoces (aunque uno de los dos años no funcionaron y Javi tuvo que traer su “gran loro” de casa para amenizar el baile). El ambiente era muy propicio para el encuentro cercano y personal entre los chicos y las chicas. Y a fe mía que unos cuantos supieron aprovecharlo. Nosotros nos dimos cuenta enseguida y decidimos pasar a la acción. Casilda lo cuenta así:

“Discoteca en el Toril: cuando poníamos la música para bailar agarrados había una condición y era que con el cambio de canción había que cambiar de pareja, ¡¡¡cómo disfrutamos los monitores observando quién le hacía tilín a quién!!! ¡¡¡Qué capullos éramos los monitores que cuando uno al fin conseguía aterrizar en brazos de su “amada” le cambiábamos la música inmediatamente!!!.
Si quisiéramos podríamos sacar en este artículo varias parejas que acabaron desesperadas por esos repentinos cambios de ritmo. Pero preferimos callar para no traer al presente recuerdos desesperados.
Cada amanecer, nuevos adornos. Pesaos de monitores
Dignas de mención eran esas noches de insomnio. Y es que la venganza de los monitores (¡serán cobardes!) se perpetraba por las noches. No era fácil. Teníais mucho aguante y el duermevela se hacía eterno. Creo que recordaréis el llamativo árbol de Navidad que nos montamos en el mismísimo abril en la entrada de la casa de Tolbaños, aprovechando como adornos, vuestros calcetines, medias, y botas. La verdad es que lucían bastante bien. No a todos les sentó bien la dichosa broma y juraron venganza para la noche siguiente. Para ello establecieron turnos de vigilancia, esperando que bajáramos la guardia… aunque fuera a altas horas de la madrugada. Pero no contaban con que nosotros teníamos a Ramiro. Es que el aguante de Ramiro era para nota. No se le escapaba una… y siempre con suma naturalidad, sin aspavientos. Su constancia creó leyenda. De tal forma que a la noche siguiente, cada vez que se intentaba algo contra los monitores… allí estaba Ramiro, en el pasillo, de guardia. O al menos eso parecía y es que como cuenta Casilda: “De vez en cuando se oía comentar por lo bajo: “¡vaya ya está Ramiro otra vez haciendo guardia en el pasillo!” (frase escuchada cuando el piciero de turno asomaba la cabeza para ver si la podían liar por la noche…). Y es que las zapatillas de Ramiro tenían unas bandas fosforescentes y en el pasillo sólo estaban las zapatillas. Mientras tanto Ramiro dormía en su habitación a pierna suelta.

Vamos que Ramiro ganaba batallas incluso después de dormido.

Ya sabéis que la guitarra siempre nos acompañó… y nos ha seguido acompañando durante años y años (podemos comentaros que si este artículo se ha retrasado es porque hemos tenido que preparar la música de dos bautizos relacionados con gente que pasó por el Post-Guay o que le conoció). Por eso los ensayos de música eran importantes. Además creo que no os desagradaban… a casi ninguno. Ahora bien, algunos se nos escaqueaban en cuanto podían. El Plumi y Víctor eran especialistas en eso. Lo malo no era el escaqueo sino lo que hacían mientras el escaqueo. En Tolbaños sustituyeron nuestro ensayo por la persecución, captura y manicura de las gallinas de los vecinos. Y es que a ambos les pillamos in fraganti: uno con una gallina entre los brazos y otro con el bote de espuma en una mano embadurnando al ave, y la maquinilla de afeitar en la otra intentando afeitar sus plumas (habría que decir podar sus plumas). Menuda bronca se llevaron… y daba la impresión de que no entendían por qué. Siempre fueron únicos… y todavía lo siguen siendo… aunque ya distantes. Para ellos aquello era arte. Según Casilda en esta historia habría que contar que la espuma era de Javi. Por si dudáis de esta anécdota añadiremos documentos que lo prueban. Hay una confesión del mismo puño y letra de uno de los protagonistas. 
Revisión del Plumi: de su puño y letra... y firmado
Es un reconocimientod e culpa. ¿Alguno dudó del afeitado de las gallinas?

Y por cierto, el Plumi que se escapaba de los ensayos de música desde hace mucho tiempo tiene su grupo musical. Toca el bajo y desde Fuerteventura nos ha invitado a algún concierto. Ya antes hizo sus pinitos en la música electrónica por ordenador. ¡¡¡Quién lo diría!!!.

Hay otros pequeños sucesos que, siendo intranscendentes, dejaron huella en la memoria de algunos.
¿Os acordáis de que después de aquellas noches en vela, enseguida se nos anunciaba el día por medio de un pájaro que debía de tener insomnio y nos daba la murga de madrugada? Llegamos a la conclusión de que el cambio de hora también iba para él. Yo recuerdo aquella frase que se hizo célebre y que se pronunciaba desde dentro del mismo saco de dormir: “Ya está ahí el dichoso pájaro. ¡¡Viva el pájaro cabrón!!”.

Casilda nos recuerda que la frase más repetida durante las marchas era: ¡¡Monitor, monitor ¿cuándo llegamos?!!. Por supuesto nosotros no teníamos ni idea.
También nos cuenta que oyó comentar al listo de turno y sediento de venganza aquello de: ” Parezco tonto. He sido yo quien ha puesto el dentífrico en el pasamanos y soy el único que lo agarra para bajar la escalera”.
Había también una pregunta que algunos (y no miro a nadie) repetían cada vez que se planteaba un día o una tarde de marcha: “ - Javi, ¿en la marcha hay que subir?”. ¡Y yo, qué sabía!  Lo llamativo era la cara compungida de quien lo preguntaba. Era como si le preguntaras al dentista si te tiene que sacar una muela. No recuerdo mi respuesta. Supongo que diría algo así como: “poco”, “menos que la última vez”. Y es que en lo de caminar y asumir esfuerzos éramos inflexibles. Creo que hoy, aquella actitud, algunos nos la agradecen todavía.

El ritmo de bajada provocaba largas colas.
Tampoco había mucha prisa, que digamos.
Y es que lo malo de subir es que había que bajar. Y sino, preguntádselo a Almudena y a quienes tuvieron que hacer de bastones durante un par de horas, cuando se torció el pié justo al empezar aquella interminable bajada.

Creo que ya lo comentamos en el artículo anterior. Hubo una chica que siempre estaba riéndose o sonriéndose. Yo la recuerdo una vez, muerta de risa durante una comida, debajo de una de las mesas del Toril. Estamos hablando de Silvia. Y, hace unos años, todavía seguía con esa alegría. Esperemos que Toledo mantenga ese espíritu.
Pero también recuerdo algunos conflictos en el campo de fútbol. Algunos se erigían en Mouriños de turno y repartían broncas. Incluso echaban a algunos jugadores. En más de una ocasión hubo que mandar callar a esas buenas gentes que, con un balón en los pies, se transformaban en los mandamases de turno. Y no miro a nadie.
Casilda no puede olvidar aquel ataque que sufrimos todos los monitores una noche en la que preparábamos las actividades de día siguiente. Se trataba de un ratón que se despistó en la cocina e hizo que todas las monitoras se subieran a una silla. No había sillas para todas. Fue Florentino quién escoba en ristre le hizo frente y defendió a las doncellas de ese mini-dragón. El colapso fue tal que Yolanda ya no se acuerda. Debe ser un mecanismo de defensa del subconsciente. Yo sí que me acuerdo.
Begui nos contaba que el alcalde de Tolbaños les presentó a su hija, no sé con qué intenciones. Además les dio unos cuantos consejos en torno a no sé qué cuestiones. Creo que esta es una buena oportunidad para que añada un comentario a estas historietas. Además sería bueno que lo hagáis todos aquellos que guardáis en la memoria parte de la vida de los demás. Hacedlo sin miedo y si alquno tiene algún problema en el uso de estos chismes que nos lo haga saber y lo introducimos nosotros.
Tomaros este artículo como un pasatiempo pero buscad también aquel espíritu que animaba cada una de las acciones: preocupación, confianza, responsabilidad, amistad, alegría, originalidad, espontaneidad, camaradería,… En definitiva se creó una forma de hacer las cosas que todavía se mantiene, de alguna manera, y que no se repite demasiado en otros ámbitos. Que lo paséis bien.

Casilda y Javi

viernes, 27 de abril de 2012

Tolbaños de Arriba 86 y 87 - I -


En esta nueva entrada nos detendremos en las convivencias de Tolbaños de Arriba (dos años consecutivos) y que sirvieron de referencia para el funcionamiento de las posteriores. Los días siguientes a la Semana Santa del año 1986 y 1987, fueron auténticos hitos en nuestra historia.
Foto aérea de Tolbaños de Arriba y sus alrededores.
Algunos espacios en los que se desenvolvían nuestras actividades.
Antes de nada tenemos que confesar que ha sido muy difícil separar completamente la una de la otra. Las confundimos y posiblemente mezclemos algunas cosas.
De manera curiosa, Casilda alude a la austeridad como una de las causas de este monumental lío. ”Una manera de de hacer esa separación de convivencias es… mirar las fotos y separar convivencias por la ropa que llevábamos. Pues no, nos hemos encontrado con que durante un montón de años todos llevábamos la misma ropa a las convivencias. Yo particularmente tenía un “uniforme de convivencias” que utilizaba única y exclusivamente para trepar por el monte.”
Marzo 86 - Una isla en un océano de nieve y niebla. Sobre todo hambre.
Caras hasta ahora inadvertidas y casi olvidadas. En definitiva una reliquia que conviene conservar
De la convivencia del 86 sí que sabemos algunas cosas. Sabemos que tuvo lugar poco antes de la Confirmación. A Luis Ángel le quedaban sólo unos meses para ordenarse sacerdote, pero todavía estaba con nosotros en San Martín de Porres como catequista. Sabemos que el tiempo no fue demasiado apacible, con muchos momentos de lluvia, lo cual nos obligó a pasar largos ratos en El Toril (una especie de “mesón” comunitario para el pueblo) y que a nosotros nos vino de perlas para nuestras actividades. Los monitores fuimos básicamente los catequistas (Luis Ángel, Maite Valdivieso, Maite del Pino, Evelio, Josemi, Javi). Acudieron bastantes chavales (en una de las dos fotos de que disponemos podemos contar hasta 28). Observamos que “las mayores” no se habían incorporado todavía al grupo ya que no aparecen en las fotos. Sabemos que la guitarra de Javi no faltó y empezaba a ser fundamental.  “La casa del cura” fue nuestro hogar, la esterilla y el saco nuestro viscolátex… Algunos nos han contado que intentamos una ascensión a no sé dónde, pero la nieve y la niebla nos lo impidieron. Eso sí que lo podemos ver en la foto. Parece que ese lugar fue el único islote en la nieve que nos permitió comer sin mojarnos. Todos estábamos “arriados” como ovejas. Vemos a Maite repartir bocadillos. Y si miramos con detalle, distinguimos caras poco habituales en este blog. Eran nuestros primeros rostros, el primer rostro del Post-Guay.
Sin embargo, no podemos relatar anécdota alguna. Queda en vuestras manos esta labor.
En esas mismas fechas, ya en el 87, repetimos la experiencia. Sin embargo, algo había cambiado. Ya estabais en el Post-Guay y no en un grupo de Confirmación. Se incorporaron a la convivencia “las mayores”. Luis Ángel ya no estaba con nosotros, aunque ejercía, precisamente, su sacerdocio en la zona de Tolbaños. Por lo tanto, le tocó a Javi buscar “personal responsable” para acompañarle en esa aventura. Echó mano de algunos de vuestros antiguos catequistas, incombustibles ellos, (Josemi, Evelio) y a otros que, sin ser nuevos, no habían tenido demasiada relación con vosotros (Casilda, Florentino, Cristina Lozano). Y como expandir el compromiso era bueno, una noche de sábado en plenas Llanas y por casualidad enredamos a Yoli, Viki (también catequistas) y a su amiga Susana. Con estas adquisiciones y otros fichajes como Luci (hermana de Florentino) teníamos garantizadas el cocido para esos días.
En la preparación se contó con el beneplácito de los padres. Una carta introductoria y una reunión previa fueron el pistoletazo de salida. No hemos podido resistirnos a la publicación completa de la carta. Creemos que es un documento extraordinario que merece la pena conservar en la historia personal de cada uno.
Si os fijáis, al final de la carta se detecta una cierta preocupación por los estudios de los chicos. Pues bien, esta situación, difícil para los padres, dio lugar a los tiempos de estudio en las convivencias. Casilda lo cuenta así:
“En Tolbaños inauguramos las convivencias-estudio, en una reunión con los padres cuando presentábamos la próxima convivencia algunos hicieron mención a la cercanía de los exámenes y veían un problema que sus hijos asistieran a la convivencia por la pérdida de horas de estudio… SOLUCIÓN, ¿Y si se establecían horas de estudio durante la convivencia? Dicho y hecho, y lo más bonito de todo fue ver como entre ellos mismos se organizaron para hacer de profes unos de otros. Por aquella época los monitores compaginábamos estudio y trabajo, así que allí estábamos nosotros también con nuestros apuntes clavando codos.”
Facsímil - Apuntes de Javi de aquellos tiempos
Existen pruebas de que el estudio entró en el programa. Lo vemos en algunos apuntes de Javi referentes a Tolbaños. Algo que se repetiría en otras convivencias como la de Palazuelos, etc. Es curioso que esta originalidad de buenísimos resultados, se perdiera.
En estas convivencias, recuerda también Casilda, “hubo un hecho dominante: en todas ellas… NOS PERDIMOS en algún momento o al menos nos desorientamos un poco”. Yo, Javi, lo corroboro. Y, más de una vez, nos vimos en un verdadero aprieto. Pero como en esta entrada no nos detendremos en el anecdotario, las aventuras las dejamos para el siguiente.
Facsímil de apuntes de Javi: Actividades programadas
Las actividades llevadas a cabo eran variadas. Las programábamos “de aquella manera”, pero solían salir bien gracias al espíritu que reinaba entonces. Echando mano del recorte que ofrecemos puedo acordarme de casi todas ellas:
La ruta a las lagunas la realizamos al día siguiente de llegar, 23 de abril. Lo decidimos hacer así porque convenía cansar al personal para intentar respetar al máximo la noche, o al menos, parte de esta. En esta ocasión nos acompañó un buen tramo un guarda forestal. Nos hizo ascender por un cortafuegos interminable y vertical. No es extraño que al final del mismo, los chavales se lanzaran a beber agua en cualquier charco, como indican las fotos que todavía conservamos.

Coronando las estribaciones de La Campiña. La Laguna Negra a la Izquierda. La Laguna Larga al fondo.
Es el grupo que acertó en el camino de bajada a La Laguna de la Cascada

Cuando coronamos la cima el paisaje de ensueño nos hizo olvidar todos los males. Pero unos habían llegado antes y antes descendieron hacia la Laguna de La Cascada por el camino correcto. El resto, guiados por “expertos” recorrieron la Laguna Negra, la Laguna Larga, la Laguna Corta y se lanzaron peligrosamente hacia la Laguna de la Cascada. Una brecha en la frente y un esguince de tobillo fueron nuestro billete de vuelta a casa.
Un error de "los guías" oblígó a triplicar el esfuerzo y riesgo de unos cuántos
El día 24 por la tarde hicimos una visita a Luis Ángel en Huerta de Arriba. Recuerdo aquel “paseo”, cuesta arriba y cuesta abajo, como uno de los momentos más agradecidos de mi paso por el grupo Post-Guay. Nunca ví tanta alegría y fraternidad junta. Y por si fuera poco, en el collado que separa ambos términos municipales, compartimos la pradería y la libertad con unos cuántos caballos semisalvajes. ¡Lástima de calidad de diapositivas!
Camino hacia Huerta de Arriba para visitar a Luis Ángel. Literalmente, una piña humana.
No puedo recordar si hubo partidos de fútbol entre chicos y chicas pero sí me acuerdo de que el campo estaba a 1.344 metros de nuestra casa, que solía haber algún que otro follón durante el juego, que el tiempo siempre nos acompañó y que siempre hacíamos una parada en un puente precioso que estaba por allí cerca.
Puente rústico entre Tolbaños de Abajo y Tolbaños de Arriba, lugar obligado de paso al campo de fútbol
No podemos olvidarnos de El Toril. De nuevo, Casilda, al hablarnos del lujo de la casa que habitábamos, nos describe este emblemático lugar: “La casa de Tolbaños era un desastre…., como casi todas las casas en las que nos alojamos a lo largo de los años, pero el pueblo tenía un espacio comunitario “El Toril” que nos prestaba y que nosotros hacíamos servir de sala de reuniones, de comedor, de sala de estudio y hasta de discoteca. El día que tocaba sopa para comer o cenar teníamos que atravesar un buen trecho con la cazuela desde la casa al “Toril” a buen paso para que no se quedara fría”.
En la actualidad, la propiedad de la casa que nos acogió es privada. Nosotros fuimos los últimos moradores públicos (“okupas”). Sin embargo, El Toril de Tolbaños de Arriba se ha convertido en un Centro de Interpretación de la Naturaleza como parte de un Edificio de Usos Múltiples (¿Qué otra cosa era entonces?). A nosotros no se nos olvidará nunca los ratos que allí pasamos haciendo realidad lo que luego se hizo denominación.
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Foto de familia en El Toril. Espacio de Usos Múltiples ayer y hoy.
¡Cómo se agradecen estas fotos!
Además de los acontecimientos anteriores hay otras muchas cosas de las que nos acordamos. Se profundizó en algunos temas, algunos programados y otros surgidos al ritmo de la vida misma de esos días. El sol reinó durante los cuatro o cinco días. La risa de Silvia batió todos los records por su expresividad y por su permanencia (por cierto, así aparece en la única foto de la que disponemos en toda nuestra historia). Las canciones para la Misa del domingo fueron cosa nuestra. Las noches fueron largas en El Toril y en nuestra casa. Los amaneceres trajeron sorpresas constantes… buenas para algunos y malas para otros. Algunas amistades se fraguaron allí y duraron años y años…
Como podéis ver quedan muchas cosas por contar y esperamos que lo hagáis vosotros. Por nuestra parte introduciremos en breve una nueva entrada, un Tolbaños II, que recogerá aquellas anécdotas que seguro que conocéis, aunque las tengáis escondidas en la memoria. En esta nueva entrada publicaremos un amplio reportaje fotográfico comentado para que paséis un rato agradable y refresquéis la memoria. Hasta entonces, disfrutad con estos recuerdos.


Javi y Casilda

domingo, 15 de abril de 2012

LAS CONVIVENCIAS DEL POST-GUAY

LAS CONVIVENCIAS DEL POST-GUAY... OTRA FORMA DE HACER LAS COSAS


[Si queremos hablar de las convivencias que tuvieron lugar en Tolbaños o en cualquier otro sitio debemos antes dedicar una entrada a exponer algunas características prácticamente comunes a todas y cada una de ellas.]
¿Por qué las convivencias?
Nunca dudamos de que unos días, alejados del ritmo habitual y de las personas con las que convivíamos día a día, fueran un medio magnífico de forjar actitudes como el compartir, la amistad, el esfuerzo, la responsabilidad, la austeridad, la naturaleza… Si todos estos objetivos se reforzaban con una visión cristiana de la vida, mucho mejor.
Mapa de Convivencias del Post-Guay
que recoge la mayoría de las convivencias entre los años 85 y 90
Era una manera de romper el esquema cotidiano, con otro tipo de disciplina muy distinta de la que encontramos en casa. Se trataba de aceptar responsabilidades impuestas por nosotros mismos y no por nuestros padres. En definitiva, entrenarse en el protagonismo propio y compartido con los amigos.
¿Cuándo realizar estas convivencias?
Salvo excepciones, encontramos en los días posteriores a la Semana Santa la ocasión más oportuna para llevarlas a cabo. Fue un acierto, de tal suerte que esas fechas se hicieron costumbre y pasaron a formar parte de la estructura del grupo. Se trababa sólo de cuatro o cinco días… pero muy intensos. Es verdad que también hubo convivencias en otros tiempos, pero fue casi siempre por motivos concretos. Hoy, muchos años más tarde, estas fechas se siguen reconociendo como propicios para este tipo de cosas.
¿Dónde llevarlas a cabo?
Cuando miramos el mapa de nuestras convivencias podemos ver que hay bastante variedad en cuanto a los lugares elegidos. Pero entre el 86 y el 88 eran los pueblos de la Sierra de la Demanda, en los que Luis Ángel ejercía su labor sacerdotal, eran nuestros preferidos. Hablamos de Tolbaños de Arriba y Huerta de Arriba. Hasta en cuatro ocasiones “Arribamos” por allí. Su presencia nos solucionaba muchos problemas. Ni que decir tiene, que a los amigos como Luis Ángel, se les visitó a lo largo de los años muchísimas otras veces en visitas más cortas. Porque la casa del amigo hay que visitarla y, a su vez, hay que dejar siempre que el amigo entre en la tuya.   

Manuscrito encontrado en la Gran Dolina del Post-Guay
Es un Proverbio Oriental de puño y letra de Luis Ángel


¿Qué características definían nuestras convivencias?
Vamos a intentar extraer algunas que nos marcaron siempre.
Cada convivencia se convertía en un espacio abierto y compartido. Acudían los asiduos semanalmente al Post-Guay y los esporádicos. Y a todos se les convertía en protagonistas de cada actividad. Todos contaban. Pero, esto mismo ocurría con los catequistas o monitores que acompañaban a los chavales. Los que “estaban al frente” del grupo, siempre se las apañaban para añadir responsables en cada ocasión. Los amigos de los amigos siempre tenían un hueco. Y siempre respondían con seriedad en sus compromisos o cometidos. Allí se forjaron cocineros, pinches, porteadores, conductores, estrategas, topógrafos, etc, etc.
Tolbaños 1986 - Colaboración en las tareas comunes
Observamos amigos de amigos que nos acompañaban en las responsabilidades
  La responsabilidad de los monitores era tal que “nunca” se necesitó el acompañamiento de ningún sacerdote, tanto en la preparación como en el desarrollo de las convivencias. Sí que se presentaron en algunas ocasiones, pero fueron contadas y con objetivos concretos (¿quién no se acuerda de las obras realizadas en la casa de Palazuelos de la Sierra con D. Santos como jefe de obra?).
 Y, a pesar de la ausencia de los sacerdotes, los padres de los chavales siempre tuvieron confianza en nuestro hacer. En algunos casos a la confianza se añadía la colaboración.
Casilda nos dice que “La austeridad en el Post-Guay fue una marca de la casa, siempre entendimos que el despilfarro imperante estaba reñido con el Evangelio y que nosotros teníamos que tratar de vivir de manera sencilla. Podemos decir que algo conseguimos.”
Vamos a traducir a Casilda. Para dormir: suelo pudo y duro, esterilla y saco. Para el calor… humanidad y puertas cerradas. Para comer: lo que hubiera y todos todo. Para nuestras marchas: zapatillas y la ropa del año pasado. Para el deporte en la nieve: plásticos…
La verdad es que con poco hacíamos mucho. Lo contrario que ahora que con mucho alcanzamos a hacer poco.

1989 - Olmos de Atapuerca -
Esta imagen cesurada muestra el uso polivalente que hacíamos de cada estancia
Un detalle que nos puede ilustrar la austeridad de la que hablamos es el  precio total que se cobraba por cada convivencia. Era ridículo. Seguramente alguno dirá que para el “servicio austero” que se ofrecía no podía pedir demasiado. Sin embargo ese precio se debía en buena medida al empeño de los monitores: buena organización, aportaciones en especie, amistades… Y tengamos en cuenta, por si no lo sabíamos, que los catequistas o monitores, fueran los que fueran, siempre pagaron su estancia como todos los demás (y en ocasiones soportaron los déficits).
Pese a esos precios, siempre se contó con la posibilidad de subvencionar a quienes tuvieran problemas económicos.
¡Qué bueno que estas formas de hacer las cosas hayan dejado huella en muchos y no les importe hoy seguir tirando de esterilla y saco para pasar una noche!... ¿o sí?.
¿Cómo se desarrollaba una convivencia del Post-Guay?
Se fue creando un esquema de funcionamiento que, aún siendo sencillo, pronto se asumió como algo acertado. En un principio, siguiendo pautas tradicionales, se pedía a los chavales que aquellos que quisieran ir se acercaran a la Parroquia y se apuntaran en un folio en blanco para ir creando una lista de interesados. ¡Qué mal funcionaba aquello! Los primeros se acercaban y al ver el folio en blanco decían: “… pero si no hay nadie. Yo no me apunto”. La cosa es que al rato llegaba otro y decía lo mismo. Y así otros, y otros. En definitiva, muchos interesados pero pocos apuntados. Acertadamente decidimos cambiar de sistema: a partir de entonces, el que no quería ir tenía que acercase a la Parroquia y borrarse de una lista en la que aparecían todos los nombres. Todos los que se acercaban veían una lista completa y, salvo por imponderables, nunca se borraban. De esta forma nuestras convivencias siempre fueron numerosas.
Para ir a nuestro destino, sobre todo en la Demanda, siempre contratábamos un autobús (La Serrana), después de haber regateado los precios.
Las actividades siempre eran variadas, pero podemos encontrar en todas ellas una marcha corta de una tarde o mañana, una marcha larga de todo el día y siempre a lugares emblemáticos, tiempos de reunión, oración participativa diaria, reparto de tareas, y tiempos para la música, el baile, las canciones y… mucha improvisación que para esto siempre estabais preparados.

1987 - Tolbaños de Arriba
Ejemplo de marcha de un día completo
La desorientación en nuestras marchas siempre fue un elemento común. Nos perdíamos mucho. ¡Gracias a Dios! ¡Y que dure muchos años!
Y después de unos cuántos días volvíamos a casa con el tiempo suficiente como para preparar las cosas necesarias para la vuelta al cole.
Convivencias especiales. También hubo convivencias que requerían una dinámica diferente. Eran convivencias monotemáticas centradas en una Semana Santa, en Revisiones del Año, Programaciones… Normalmente se acudía a lugares más cercanos.
Y podemos recordar convivencias mixtas en las que se cruzaban dos dinámicas. Por ejemplo, el tiempo para mejorar las relaciones personales se completaba con el tiempo para mejorar nuestros estudios. Increíble, pero cierto: se establecieron convivencias de estudio. Algún día hablaremos de ello.
El resultado de nuestras convivencias siempre era el mismo. Todos encantados de haber pasado unos días fuera y sin ganas de regresar a la rutina de cada día. Todos con mucho sueño, sobre todo los monitores. Todos con ganas de continuar en el grupo... Y sin embargo, cuando se planteaba una nueva convivencia había que volver a utilizar nuestras estrategias para conseguir de nuevo un buen número de chavales.
Estamos seguros que estas a estas “claves” de nuestras convivencias pueden añadirse otras. Hacedlo en los comentarios. Y si estas características las hemos recogido en una parte teórica, intentaremos reconocerlas en las narraciones de las convivencias concretas que tuvieron lugar en aquel entonces… Y empezaremos por las Convivencias de Tolbaños de Arriba en la siguiente entrada que será pronto.



Yoli y Javi