[Si queremos hablar de las convivencias que tuvieron lugar en Tolbaños o en cualquier otro sitio debemos antes dedicar una entrada a exponer algunas características prácticamente comunes a todas y cada una de ellas.]
¿Por qué las convivencias?
Nunca dudamos de que unos días, alejados del ritmo habitual y de las personas con las que convivíamos día a día, fueran un medio magnífico de forjar actitudes como el compartir, la amistad, el esfuerzo, la responsabilidad, la austeridad, la naturaleza… Si todos estos objetivos se reforzaban con una visión cristiana de la vida, mucho mejor.
| Mapa de Convivencias del Post-Guay que recoge la mayoría de las convivencias entre los años 85 y 90 |
Era una manera de romper el esquema cotidiano, con otro tipo de disciplina muy distinta de la que encontramos en casa. Se trataba de aceptar responsabilidades impuestas por nosotros mismos y no por nuestros padres. En definitiva, entrenarse en el protagonismo propio y compartido con los amigos.
¿Cuándo realizar estas convivencias?
Salvo excepciones, encontramos en los días posteriores a la Semana Santa la ocasión más oportuna para llevarlas a cabo. Fue un acierto, de tal suerte que esas fechas se hicieron costumbre y pasaron a formar parte de la estructura del grupo. Se trababa sólo de cuatro o cinco días… pero muy intensos. Es verdad que también hubo convivencias en otros tiempos, pero fue casi siempre por motivos concretos. Hoy, muchos años más tarde, estas fechas se siguen reconociendo como propicios para este tipo de cosas.
¿Dónde llevarlas a cabo?
Cuando miramos el mapa de nuestras convivencias podemos ver que hay bastante variedad en cuanto a los lugares elegidos. Pero entre el 86 y el 88 eran los pueblos de la Sierra de la Demanda, en los que Luis Ángel ejercía su labor sacerdotal, eran nuestros preferidos. Hablamos de Tolbaños de Arriba y Huerta de Arriba. Hasta en cuatro ocasiones “Arribamos” por allí. Su presencia nos solucionaba muchos problemas. Ni que decir tiene, que a los amigos como Luis Ángel, se les visitó a lo largo de los años muchísimas otras veces en visitas más cortas. Porque la casa del amigo hay que visitarla y, a su vez, hay que dejar siempre que el amigo entre en la tuya.
¿Qué características definían nuestras convivencias?
| Manuscrito encontrado en la Gran Dolina del Post-Guay Es un Proverbio Oriental de puño y letra de Luis Ángel |
¿Qué características definían nuestras convivencias?
Vamos a intentar extraer algunas que nos marcaron siempre.
Cada convivencia se convertía en un espacio abierto y compartido. Acudían los asiduos semanalmente al Post-Guay y los esporádicos. Y a todos se les convertía en protagonistas de cada actividad. Todos contaban. Pero, esto mismo ocurría con los catequistas o monitores que acompañaban a los chavales. Los que “estaban al frente” del grupo, siempre se las apañaban para añadir responsables en cada ocasión. Los amigos de los amigos siempre tenían un hueco. Y siempre respondían con seriedad en sus compromisos o cometidos. Allí se forjaron cocineros, pinches, porteadores, conductores, estrategas, topógrafos, etc, etc.
| Tolbaños 1986 - Colaboración en las tareas comunes Observamos amigos de amigos que nos acompañaban en las responsabilidades |
La responsabilidad de los monitores era tal que “nunca” se necesitó el acompañamiento de ningún sacerdote, tanto en la preparación como en el desarrollo de las convivencias. Sí que se presentaron en algunas ocasiones, pero fueron contadas y con objetivos concretos (¿quién no se acuerda de las obras realizadas en la casa de Palazuelos de la Sierra con D. Santos como jefe de obra?).
Y, a pesar de la ausencia de los sacerdotes, los padres de los chavales siempre tuvieron confianza en nuestro hacer. En algunos casos a la confianza se añadía la colaboración.
Casilda nos dice que “La austeridad en el Post-Guay fue una marca de la casa, siempre entendimos que el despilfarro imperante estaba reñido con el Evangelio y que nosotros teníamos que tratar de vivir de manera sencilla. Podemos decir que algo conseguimos.”
Vamos a traducir a Casilda. Para dormir: suelo pudo y duro, esterilla y saco. Para el calor… humanidad y puertas cerradas. Para comer: lo que hubiera y todos todo. Para nuestras marchas: zapatillas y la ropa del año pasado. Para el deporte en la nieve: plásticos…
La verdad es que con poco hacíamos mucho. Lo contrario que ahora que con mucho alcanzamos a hacer poco.
| 1989 - Olmos de Atapuerca - Esta imagen cesurada muestra el uso polivalente que hacíamos de cada estancia |
Un detalle que nos puede ilustrar la austeridad de la que hablamos es el precio total que se cobraba por cada convivencia. Era ridículo. Seguramente alguno dirá que para el “servicio austero” que se ofrecía no podía pedir demasiado. Sin embargo ese precio se debía en buena medida al empeño de los monitores: buena organización, aportaciones en especie, amistades… Y tengamos en cuenta, por si no lo sabíamos, que los catequistas o monitores, fueran los que fueran, siempre pagaron su estancia como todos los demás (y en ocasiones soportaron los déficits).
Pese a esos precios, siempre se contó con la posibilidad de subvencionar a quienes tuvieran problemas económicos.
¡Qué bueno que estas formas de hacer las cosas hayan dejado huella en muchos y no les importe hoy seguir tirando de esterilla y saco para pasar una noche!... ¿o sí?.
¿Cómo se desarrollaba una convivencia del Post-Guay?
Se fue creando un esquema de funcionamiento que, aún siendo sencillo, pronto se asumió como algo acertado. En un principio, siguiendo pautas tradicionales, se pedía a los chavales que aquellos que quisieran ir se acercaran a la Parroquia y se apuntaran en un folio en blanco para ir creando una lista de interesados. ¡Qué mal funcionaba aquello! Los primeros se acercaban y al ver el folio en blanco decían: “… pero si no hay nadie. Yo no me apunto”. La cosa es que al rato llegaba otro y decía lo mismo. Y así otros, y otros. En definitiva, muchos interesados pero pocos apuntados. Acertadamente decidimos cambiar de sistema: a partir de entonces, el que no quería ir tenía que acercase a la Parroquia y borrarse de una lista en la que aparecían todos los nombres. Todos los que se acercaban veían una lista completa y, salvo por imponderables, nunca se borraban. De esta forma nuestras convivencias siempre fueron numerosas.
Para ir a nuestro destino, sobre todo en la Demanda, siempre contratábamos un autobús (La Serrana), después de haber regateado los precios.
Las actividades siempre eran variadas, pero podemos encontrar en todas ellas una marcha corta de una tarde o mañana, una marcha larga de todo el día y siempre a lugares emblemáticos, tiempos de reunión, oración participativa diaria, reparto de tareas, y tiempos para la música, el baile, las canciones y… mucha improvisación que para esto siempre estabais preparados.
| 1987 - Tolbaños de Arriba Ejemplo de marcha de un día completo |
La desorientación en nuestras marchas siempre fue un elemento común. Nos perdíamos mucho. ¡Gracias a Dios! ¡Y que dure muchos años!
Y después de unos cuántos días volvíamos a casa con el tiempo suficiente como para preparar las cosas necesarias para la vuelta al cole.
Convivencias especiales. También hubo convivencias que requerían una dinámica diferente. Eran convivencias monotemáticas centradas en una Semana Santa, en Revisiones del Año, Programaciones… Normalmente se acudía a lugares más cercanos.
Y podemos recordar convivencias mixtas en las que se cruzaban dos dinámicas. Por ejemplo, el tiempo para mejorar las relaciones personales se completaba con el tiempo para mejorar nuestros estudios. Increíble, pero cierto: se establecieron convivencias de estudio. Algún día hablaremos de ello.
El resultado de nuestras convivencias siempre era el mismo. Todos encantados de haber pasado unos días fuera y sin ganas de regresar a la rutina de cada día. Todos con mucho sueño, sobre todo los monitores. Todos con ganas de continuar en el grupo... Y sin embargo, cuando se planteaba una nueva convivencia había que volver a utilizar nuestras estrategias para conseguir de nuevo un buen número de chavales.
Estamos seguros que estas a estas “claves” de nuestras convivencias pueden añadirse otras. Hacedlo en los comentarios. Y si estas características las hemos recogido en una parte teórica, intentaremos reconocerlas en las narraciones de las convivencias concretas que tuvieron lugar en aquel entonces… Y empezaremos por las Convivencias de Tolbaños de Arriba en la siguiente entrada que será pronto.
Grandes experiencias, sin duda. Recuerdo con especial cariño la de Cornejo.
ResponderEliminarPablo