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jueves, 20 de octubre de 2011

El Post-Guay desde la barrera

Siempre me sorprendió la gente que iba a misa en S. Martín de Porres. Yo, que hace veintitantos años aparecí por ella, venía de una parroquia del barrio madrileño de Vallecas en el que la asistencia a misa tenía una ratio, ya entonces, muy baja. Entonces pensaba que habiendo materia prima, se podrían hacer muchas y buenas cosas. A menudo recuerdo los numerosos grupos de catequesis que se diseminaban los domingos por toda la parroquia antes de la misa de niños.  Había grupos para todos los gustos y edades. Sin embargo faltaba algo. Y esa ausencia era un mal endémico en toda la diócesis. ¿Cómo conseguir que los chicos que han hecho la confirmación permanecieran de alguna manera en la dinámica de la parroquia? ¿Cómo lograr que la catequesis de preadolescentes no estuviera supeditada a la realización de un sacramento? Con esas edades los únicos que trabajaban de manera fiable y obtenían ciertos resultados eran los colegios religiosos. Ellos tenían sus grupos, pero siempre al margen de cualquier parroquia, y en no pocas ocasiones, haciendo incompatible la doble militancia en ambos ámbitos.
Recorte de uno de los muchos "informes" que se elaboraron en los primeros años del Post-guay.
Se recogen algunos objetivos y la evolución numércia

De los inicios del grupo Post-Guay ya han hablado otros. Lo que si diré es que medio en serio, o medio en bromas, sin metodología precisa, a base de insistencia y vida, salió un grupo de postconfirmación. Y lo más importante, perduró. Yo sé que en su nacimiento y desarrollo se gastaron muchas horas y mucha experiencia vital, mucha vida donada. Podría escribir nombres, pero no lo hago porque si no, no publican este artículo. Una cosa sí que quiero reseñar porque dio carácter al grupo.  Su nacimiento y desarrollo no fue iniciativa de un cura. Todo fue por obra y gracia de laicos. Quizá se deba, en parte, a la propia idiosincrasia de los curas de S. Martín que dejaban hacer, siempre y cuando no se interfiriera en sus preferencias apostólicas y hubieran recibido comunicación previa de las propuestas que se hacían.

Javier Valdivieso, a ciegas, dejándose guiar por laicos del Post-Guay
en un taller sobre la confianza
La cosa es que el grupo Post-Guay fue haciéndose presente en la parroquia. A medida que crecía iba cogiendo responsabilidades. Los preadolescentes se hicieron adolescentes y después jóvenes.  Eran protagonistas de su devenir y del devenir del grupo.

Vemos a Fernando Susaeta en Puebla de Dios (Huelva)
acompañando a monitores del Post-Guay y valencianas





A mí me gusta recordar que a los seminaristas que iban a S. Martín a coger experiencia pastoral era Javi el que siempre, de manera directa o indirecta, les metía en las actividades del grupo (¿qué hacían unos futuros servidores de la Iglesia sólo en catequesis de niños?) De tal manera que paradójicamente, un grupo que no nació de la iniciativa de un cura acogía a los seminaristas para que agrandaran su visión pastoral. Pongo algunos nombres (Vicente, Fernando, Luis Carlos, Javi Valdivieso, Richi...).  Todos ellos sacerdotes de la Diócesis dando el callo todavía hoy, bien aquí en Burgos o en tierra de misión.
 

Abril de 1992 - Villafranca Montes de Oca
Convivencia con los grupos dirigidos por los propios miembros del Post-Guay
 Llegó un momento en que los ya jóvenes del Post-Guay, con responsabilidades en la parroquia y con experiencia cristiana, junto con sus “monitores” y apoyados por éstos, se plantearon contestar a la pregunta ¿Cómo hacer que la experiencia cristiana vaya más allá de la confirmación?  Una cosa sabían: la evangelización de los jóvenes tenía que ser obra de los jóvenes mismos. Desde esa perspectiva dedicaron muchas horas a organizar una pastoral de adolescentes que no tuviera en su meta únicamente lo sacramental, es decir, el sacramento de la confirmación. Fueron muchos meses de profundizar en su experiencia y en su vida e intentar plasmarlo en un compromiso de evangelización.
Abril de 1992 - Vilviestre del Pinar
Convivencia con los grupos dirigidos por los propios miembros del Post-Guay
Algunos datos del primer año del proyeto
¿No encontráis motivos para estar orgullosos?
Este proyecto echó a rodar. Por primera vez se hacía una convocatoria de grupos de preadolescentes, sin que tuviera como fin la confirmación, y la respuesta fue muy positiva. Yo sé que en la diócesis se miraba de reojo esa iniciativa. No por recelo, sino por expectación.
Parte del análisis del primer año de Proyecto Juvenil

Por causas, en las que no voy a entrar, ese proyecto se cortó. Pero en el tiempo que esa experiencia estuvo presente se comprobó que era viable. De vez en cuando Javi y yo nos preguntamos qué hubiera sido de la parroquia si esto hubiera continuado. La vida da muchas vueltas pero estamos completamente seguros que se hubieran obtenido muchos frutos, aun teniendo que enfrentarse a otro tipo de problemas que de seguro surgirían.

Así que una experiencia pionera en la diócesis se terminó. Desde entonces poco éxito se ha tenido en la formación de grupos ajenos a los sacramentos.

El Post-Guay se tuvo que reinventar tanto en el grupo como en las personas. Pero eso es otra historia.  Lo que está claro es la experiencia acumulada es una experiencia de vida y una experiencia cristiana.

Miguel

3 comentarios:

  1. Enhorabuena Miguel.Es la entrada del blog que más me ha gustado. Bien escrito y con mucha, pero que mucha miga.
    Lo que no entiendo es el título, "desde la barrera", no digo que fueras la primera espada, pero siempre has estado en el ruedo, y ahora no te quieras escaquear.
    Yo también he pensado muchas veces qué hubiera pasado. Supongo que para muchos supuso una bocanada de aire fresco. Pero para otros, para mí, fue el tirón que hizo que me descolgara de mi parroquia.
    Seguramente suene a excusa pero lo que pudo ser bueno para el grupo, para mí personalmente no lo fue.
    Pero como bien dices, Miguel, la vida dá muchas vueltas, y la experiencia vivida, está ahí, para siempre.
    Piluca

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  2. Primera parte del Comentario:
    Desde la barrera se pueden ver bien los toros… si miras al ruedo, ¡claro!. Si estás a la tortilla de patata o a lo que toca la banda, te puedes perder la faena. Miguel, tú eres de los que miran al ruedo (aunque también te tocó torear más de lo que la gente sabe) (el nombre Post-Guay tiene que ver mucho contigo y también fuiste monitor de los D’Abuten hasta que se te requirió para llevar, junto con Juan Cruz, los nuevos grupos que surgían - ¿quién no se acuerda del “Ausencias 91”?). Por eso tus palabras suelen tener más contenido que las de otros que o no hablan, no quieren hablar o se quedan en las ramas. Creo que aciertas en muchas de las cosas que aportas en tu artículo. Y algunas de ellas fueron muy propias de la “identidad” que el Post-Guay anduvo buscando no sé por qué derroteros. Como si la identidad se “inventase” de la noche a la mañana. No voy a entrar en ellas ya que creo que otros lo harán. Por el contrario voy a “corregirte” o aportar aclaraciones a alguna, supongo que frase hecha, que has utilizado.

    Hay un momento en el que dices “que medio en serio, o medio en bromas, sin metodología precisa”… salió un grupo de post-confirmación”. Es verdad que muchas veces no sabías lo que te esperaba al final del camino, pero siempre era una garantía saber que se estaba andando, que se seguían teniendo fuerzas para continuar hacia adelante, que se tenían amigos que te acompañaban... Y tampoco se trataba de andar por andar, sino que te sabías portador de una mochila bien equipada con alimento suficiente para el camino. Y lo había porque antes de comenzar alguien se encargó de meterlo. Quiero decir que si lo que dices se refiere al grupo que surge después de Confirmación, planificación la había y mucha. Si tiramos de papelotes te doy un par de kilos. Para verlo en foto y en resumen puedes visualizar la exposición que está en la Parroquia (que por cierto en 10 días se quita). Mira el librito que aparece en el panel sobre orígenes.

    Si te refieres al camino que siguió el grupo Post-Guay, he de reconocer que casi nunca tuvimos un Plan de Formación Juvenil al que seguir. También es verdad que nos decantamos por los APJ’s de Madid. Bien lo sabes, pues fuiste tú quien nos proporcionó esos materiales (muy buenos, por cierto). Pero sí es verdad que aquí el método no se impuso a la vida. Teníamos cierta versatilidad que permitía atender a lo urgente señalando, a la vez, la dirección hacia lo importante. Quizá sea otra característica del Post-Guay aquel, que creo que tampoco se ha recogido convenientemente. Al menos, los que estábamos al frente, sí que guardábamos un tipo de método que siempre empezaba por “el querer” y estar “dispuesto a”. Y siempre planificábamos, aunque lo hacíamos de una manera muy peculiar: casi nunca sobre la mesa de estudio con dos vueltas y media en las propuestas. Más bien, sobre la mesa de las Tres Jotas y con alguna cervecilla encima de la mesa. Digo esto porque cuánto echo de menos aquel tipo de reuniones en las que el compromiso, el esfuerzo y el sacrificio lo transformábamos en retos alegres y distentidos (como la conversión del agua en vino). Algo parecido hemos vuelto a hacer los martes después de la oración de las 20:30, preparando este evento o en las reuniones del grupo organizador con Casilda en medio de la mesa en forma de teléfono a 700 kilómetros de distancia y… ha funcionado bien.

    (Leer segunda parte en el siguiente comentario)

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  3. Segunda parte del Comentario:

    Otra aclaración es que, si bien el grupo Post-Guay y toda su labor fue cosa de laicos, hubo alguien que dio el impulso para que los que estuvimos tantos años al frente, comenzáramos la labor. Como de biennacidos es ser agradecidos, eso se lo debemos a Luis Ángel. Una vez confirmados los chavales, los monitores no estábamos totalmente decididos a seguir con ellos en post-confirmación. Luis Ángel insistió y nos convenció. Existe un documento en el que se reconoce a Luis Ángel ese papel de empuje final. Iba a aparecer en el panel de orígenes de la exposición, pero al final no pudimos meterlo. Después él se fue a los pueblos de la sierra y, aunque de otra manera, siguió aportando.

    Y por si acaso hay malentendidos, el que Miguel afirme que el grupo Post-Guay fue obra de laicos, no quiere decir en ningún momento que haya caminado al margen de la Iglesia o de sus presbíteros, algunos de ellos, como Eloy, fieles siempre a su labor de formación y consejero. No olvidemos a Franky que, después del rapapolvo que le echamos, con Casilda como portavoz, se implicó bastante mientras estuvo en la parroquia. Pero estos son otros temas que seguro que habrá alguien que los trate en este log.

    Gracias por tu aportación al blog, Miguel. Nos tomaremos unas cañitas en cuanto podamos y, a lo mejor, de paso planificamos algo.

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