LA INCREÍBLE AVENTURA SOLIDARIA DEL HESPÉRIDES
Para poder relatar esta aventura solidaria necesariamente tengo que retrotraerme al año 1991 y al conflicto entre Serbia y Bosnia. Las noticias que llegaban eran espeluznantes. Los Serbios estaban aniquilando a los Bosnios por una simple cuestión racial y como siempre la comunidad internacional miraba los toros desde la barrera pensándose qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo. Todos sabemos que lo que hicieron lo hicieron mal y tarde. Ya había habido miles de víctimas inocentes cuando las fuerzas de la OTAN intervinieron en el conflicto.
En medio de todo el asunto, creo que fue a la Fraternidad Franciscana en el año 1995 a quien se le ocurrió que había que enviar medicinas a Bosnia. Hicieron un llamamiento general a las asociaciones y comunidades de Burgos, incluyendo en él al grupo Post-Guay que siempre estaba dispuesto a poner manos, cabeza y mucho corazón en causas solidarias y de justicia social. Se habilitó una nave en el polígono de Villalonquejar donde iban almacenándose los medicamentos. Nosotros hicimos batida por las farmacias de nuestros barrios, por el botiquín de nuestras casas y Marta, que trabajaba en el hospital también aportó lo suyo solicitando ayuda.
Ya había medicinas suficientes para llenar un par de camiones cuando surgió un problema: se habían suspendido todos los comboys humanitarios porque nadie podía garantizar su seguridad. Había un montón de medicamentos, un montón de gente necesitándolos y allí estaban muertos de asco en un almacén. Evidentemente a algunos nos embargaba una sensación de frustración y cabreo general importante.Dicen que Dios escribe derecho con renglones torcidos y por enésima vez en nuestra historia lo íbamos a comprobar. El Hermano Cristi de la Comunidad de Taizé envió una carta desde Dakar (Senegal) pidiendo... ¡¡¡medicinas!!! La verdad es que Cristi siempre que necesitaba algo acudía a nosotros. Éramos para él un grupo de referencia solidaria, y de compromiso cristiano. Vale, teníamos las medicinas pero... ¿cómo leches las enviamos hasta Dakar? No podíamos fletar dos camiones. Las medicinas eran necesarias para un pequeño dispensario, y por ello lo que debíamos enviar eran cosas muy básicas pero muy necesarias.
| 1995 - Fragmentos de la Carta del Hno. Cristi de Taizé desde Dakar solicitando medicinas para crear una pequeña Farmacia Popular. |
La Divina Providencia volvió una vez más su mirada hacia nuestra locura colectiva. Otros lo llamarán creatividad u oportunismo, yo realmente creo que si hicimos tantas cosas es porque no estábamos muy bien de la cabeza, lo que impedía que los mecanismos que le funcionan a la gente y los que les paralizan a nosotros no nos funcionaban y nos convertían en verdaderos osados. La Providencia tenía un nombre propio: Juan San Eustaquio, compañero de Marta en La Salle, enfermero y militar de profesión y sobre todo buena gente. No sabría decir cómo nos enteramos de que Juan iba a embarcar en el barco de investigación Hespérides camino de la Antártida y que haría escala en el puerto de Dakar. La cuestión es que en muy pocos días teníamos que tener las medicinas en casa de los padres de Juan. Ellos se acercarían hasta Cartagena para despedir a su hijo y las llevarían en su coche. Marta estuvo en la nave donde seguían las medicinas con destino a Bosnia paralizadas. Allí hizo la selección de lo que realmente podría serle útil a Cristi en el dispensario, lo cargamos en un coche y nos presentamos en casa de la familia San Eustaquio. Los padres nos acogieron muy bien aunque se espantaron un poco cuando vieron el volumen de lo que tenían que meter en su coche. No pusieron más pegas, renunciaron a parte de su equipaje y del de Juan para que la solidaridad llegara a su destino.Juan nos relata a continuación lo que ocurrió en el puerto de Dakar y cómo se las ingeniaron para que no hubiera problemas aduaneros.
“..//.. El día 20 de octubre una vez operativo se sale a la mar continuando LAT-II. El día 26 se entra en el Puerto de DAKAR,…”
Llegó el día de entregar las cajas de medicamentos que meses antes recibí en Burgos. Desde la parroquia de San Martín de Porres hasta la parroquia del Hno. Cristí, pasando por Cartagena.
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| Juan R. San Eustaquio, el Hno. Cristi y los "pequeños piratas del mar" durante su inolvidable estancia en el barco de investigación Hespérides |
Llegó el día de entregar las cajas de medicamentos que meses antes recibí en Burgos. Desde la parroquia de San Martín de Porres hasta la parroquia del Hno. Cristí, pasando por Cartagena.
Tras hablar con el Hermano Cristí jornadas antes, posiblemente estén esperando en el puerto él con sus jóvenes. ¿les habrán dejado entrar en el puerto los agentes de aduanas para recoger la mercancía?, y si les dejan entrar ¿podrán salir del puerto sin problemas? Dios proveerá.
Efectivamente, allí estaban dispuestos a abordar el barco con gran ilusión. Conseguimos preparar una visita “guiada” al famoso buque “Hespérides” (con misiones científicas reconocidas en todo el mundo, con sus paseos por la Antártida, con sus apariciones en programas de televisión,…) gracias a las gestiones del comandante del buque y del habilitado. Pues todo estaba preparado para el encuentro intercontinental.
Una mañana muy instructiva, esperada, y refrescante, pese al calor del trópico. La humedad y los mosquitos gigantes, la alegría del grupo de Frère Cristí invadió el barco durante unas horas. Los tripulantes, desde el comandante hasta el último marinero, recibieron a estos inocentes “piratas” como si fuera su casa. Les enseñaron desde la sala de máquinas hasta el puente de mando, pasando por los laboratorios, la biblioteca, el gimnasio, la cubierta de maniobra o la cocinas; estuvieron jugando al baloncesto, a tenis de mesa, dardos…; degustaron los bocatas especiales de José, el cocinero; y compartimos esos instantes olvidando de dónde venía cada uno, disfrutando de esta aventura increíble y posiblemente no casual.
- unos seguiremos recorriendo los Océanos, sufriendo los avatares de las olas y las tormentas del Atlántico, a 10.000 millas de nuestras casas, recogiendo muestras del mar;
- y otros peleando día a día con las costumbres senegalesas, sus dirigentes, y haciendo el Hno. Cristí y sus colaboradores, lejos de su lugar de nacimiento, una labor misionera impagable.
“…durante la estancia en dicho Puerto, el día 27 efectúa visita oficial al buque el Excmo. Embajador de España en Senegal. En la tarde del día 27 se sale a la mar continuando la campaña LAT-II en aguas del Atlántico..//..”
| Noviembre 1995 - Preciosa carta de Juan R. desde el Hespérides en la que narra el encuentro con el Hno. Cristi y reflexiona sobre el dolor de África |
Recordando esto con la distancia que pone los años transcurridos, sólo puedo reconocer la capacidad de improvisación que teníamos. ¿Se necesitan medicamentos en Dakar? Se buscan. ¿Cómo se transportan? Ya veremos, pero de momento nos ponemos manos a la obra. Y el colmo de la osadía es plantearnos sin dudar ni un momento que se podían transportar en un barco científico. Creo firmemente que una de nuestras mayores virtudes era la valentía y la sensibilidad por las necesidades del OTRO, visto como el hermano encarnado del que habla el Evangelio.
Casilda
Juan R. San Eustaquio

Como dice el grupo organizador es extraño que no se haya hecho ningún comentario todavía a esta peculiar aventura. Pero yo quiero hacerlo porque no hay demasiadas oportunidades de expresar algo públicamente. Y cuando las hay, no debemos perderlas.
ResponderEliminarCreo que el artículo no tiene desperdicio tanto en lo que cuenta Casilda, como en lo que cuenta Juan R., como en lo que cuenta el mismo hermano Cristi.
Casilda, mediante su relato, nos habla de disponibilidad, de valentía, de sensibilidad, de organización. Esas cosas se podían empezar, sin saber cómo se podían terminar, porque se querían hacer, porque se confiaba en que el otro, porque el de al lado iba a apoyarte, a colaborar contigo. El apellido de "amigo" era una impronta. Sabíamos que se podía contar con el otro. Entonces nadie comentaba: "¿No será mucho?". Una vez decidido la cosa consistía en activar el chip para tenerlo presente en cualquier situación del día... Y se conseguían cosas.
¡No me digáis que no es preciosa la carta de Juan R.? Quizá... como la letra se ve pequeña..., está a mano..., son dos caras..., pues es demasiado y... nos la pasamos por alto. Bravo por su carta, bravo por su disposición a buscar materiales para este artículo y bravo por escribirlo no sólo con la tinta, sino con su propia vida, ya que fue auténtico protagonista de esta historia.
¿Y qué decir de la delicadeza del hermano Cristi? ¿También nos parece larga su carta? Es curioso, a veces somos capaces de tragarnos "Españoles en el Mundo" durante semanas y otras se nos hace insoportable "tanta" letra de nuestros "amigos" en el mundo. En aquel tiempo el hermano Cristi, ya amigo, nos sorprendió con su petición y nosotros le sorprendimos con nuestra respuesta.
Gracias por estos tesoros.
¡Ala, animaros y poned algo!
los grandes milagros los hacen los santos.
ResponderEliminarlos pequeños milagros los puedes hacer tú.