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PERO ESTAMOS AQUÍ Y AQUÍ SEGUIREMOS.. Y DE VEZ EN CUANDO APARECEREMOS EN VUESTRA VIDA CON UNA HISTORIA DEL PASADO, DEL PRESENTE O UNA PROPUESTA PARA EL FUTURO. CASI TODO ES LO MISMO... AUNQUE NO LO PAREZCA.

TODO LO QUE APARECE EN ESTE BLOG HA SIDO VIDA Y HA TENIDO SU TRANSCENDENCIA... AUNQUE TAMPOCO LO PAREZCA.

lunes, 3 de octubre de 2011

LAS TRES JOTAS

LA OTRA "SEDE" DEL POST-GUAY

[Para acompañar la lectura de este artículo convendría que os abrierais una lata de cerveza... o algo por el estilo]

Para mí esto de remontarme 25 años atrás, de entrada, no me parece tan lejano. Pero a medida que tratas de desgranar los recuerdos de aquella época, que parece que fue ayer, te das cuenta de que todos se desmoronan. Así que no esperéis detalles -porque no me acuerdo- aunque sí sensaciones que, como los olores, no se olvidan.

Yo no pertenecí al grupo Post-Guay en sí, pero conviví con sus miembros en muchas de sus actividades. A fin de cuentas eran también las mías porque pronto se comprometieron con una labor parroquial integral, a la vez que reforzaban su fe y su compromiso personal.

Y, como para que la educación entre, la sangre es lo último, estos chicos y chicas, ahora hombres y mujeres hechos y derechos, buscaron en la diversión, el compañerismo, la amistad, el respeto y la complicidad de un medio, ¡qué digo de un medio!, de un ecosistema en el que se desarrollaron y encontraron el apoyo suficiente para hacer proyectos, bien juntos, bien por separado, coherentes a su espíritu y que aún hoy desarrollan.
1990 - Las Tres Jotas en plena actividad "revolucionaria"

Pero en los primeros tiempos, como digo, sobre todo se lo pasaban bien. Y aquí es donde aparece el tema que me han sugerido y que no es otro que el del papel que tuvo el bar de Las Tres Jotas en el contexto del Post-Guay. Puede parecer trivial o sonar a botellón, pero fue, en realidad, la otra "sede" donde comenzaron a gestarse los lazos más personales de amistad de nuestros protagonistas. En los salones parroquiales trabajábamos y en las Tres Jotas nos conocíamos más. Así había sido siempre, por lo menos desde que yo empecé con mi labor en la Parroquia de San Martín de Porres. Ya en ese mi primer domingo de catequesis ya vino Luis Ángel y me dijo: “¿vienes a tomar algo con nosotros?” Y claro, fui y repetí. Y ese mismo estilo de acogida ha caracterizado desde entonces a este grupo. El buen rollo y el respeto siempre se cultivó con los miembros que lo conformaban, con los que, poco a poco, se distanciaban y con las nuevas incorporaciones que pasaban a ser uno más del grupo desde el primer día.

Las Tres Jotas representa para mí, un territorio amigo en el que los amigos quedan, se divierten, bromean y se distienden. Pero también donde se interesan los unos por los otros, se echa de menos a alguno que no está y donde también se reflexiona sobre estrategias, dificultades y el futuro con más optimismo.
Diciembre de 1991 - Las Tres Jotas
Adela e Hilda dialogan con miembros y familiares del Post-guay.

Como recordareis, después de la Misa de catequesis íbamos en tropel a “tomar algo”. Se pedían las consumiciones y se pagaban generalmente con un bote donde cada uno ponía según sus posibilidades y, como eran tiempos de la peseta, nadie se arruinaba. Allí nos saludábamos todos y conversábamos sobre nuestras vidas. También se bromeaba. Recuerdo mucho a Casilda, y aquella temporada -que le duro unos dos o tres años -, y que le dio por contar chistes. Se sabía unos cien mil millones y te los iba contando uno a uno y por temas. Y se reía con todos y cada uno de ellos. Luego, estaba Javi, con su eterno: “Oye, he estado pensando y creo que podíamos hacer esto… o lo otro… o lo de más allá”. Incansable, de verdad. Los chicos no protestaban. Estaban deseando que les dieran caña, claramente. Se había juntado el hambre con las ganas de comer.

Y en este bar se han celebrado también, no sólo cumpleaños o Navidades, sino también reuniones para organizar programas de salidas o marchas, propuestas de nuevos proyectos parroquiales, ideas clave como el compromiso de vivir la Semana Santa en la parroquia o la valoración de actividades ya realizadas.

No estoy segura, pero casi hasta quiero poner como escenario las Tres Jotas, de la célebre aunque plagiada frase que pronuncio Begui tras, digamos, la salida forzosa de nuestra querida parroquia: “Si aquí no nos quieren no nos queda sino sacudir las suelas de nuestras sandalias e irnos”. Y allí estaba el Tres Jotas con sus puertas abiertas e Isabel dándonos refugio.

Y vuelta a empezar... aquí estamos 25 años después. Hasta pronto.

Cristina




ENTREVISTA A ISABEL, PROPIETARIA DE LAS TRES JOTAS
[Podéis leer la entrevista acompañándola con la versión en viva voz. Para ello, en el reproductor de la derecha, pinchad el corte nº 6. El sonido no es el mejor, debido a que se hizo en Las Tres Jotas, entre petición de vino y vino de la clientela]
Eres Isabel y eres la propietaria o la persona que regenta este establecimiento de las Tres Jotas. Es verdad ¿no?
-         
Oye, desde hace cuánto tiempo que diriges este establecimiento?
Rótulo del Bar Tres Jotas
Permanece en nuestra memoria como un icono
-          Desde 1992 por lo menos.
Buena memoria
-          Sí…. Vine porque se marchó un primo, que tenía enferma a su mejer. Marchó en malas circunstancias y vine a sustituirle. Y cuando vine, que venía muy desanimada, lo primero que me dijo es que erais un grupo de chicos muy majos. Que animabais y que dabais seguridad - no te lo pierdas – y que por las tardes animabais el bar.
Bueno… está bien que nos des esta mano de jabón, ¿eh?
-          Pero si es verdad, es verdad.
Yo no sé si será verdad, pero la verdad es que te gusta que te lo digan ¿no? Osea que ya habías oído hablar de nosotros antes de iniciar tu actividad aquí.
-          Sí, a través de Emiliano
Esto que te comentaba Emiliano, tú luego ¿lo pudiste comprobar? ¿Fue verdad? ¿No fue verdad? ¿Se ajustaba a lo que él decía o no?
-          Sí, a lo largo de tres años o cuatro. No sé cuánto. Hasta que os fuisteis al “otro barrio”… al otro barrio de Fátima o ¿dónde era?
Pues, sí, era por Gamonal, sí. Por el Gamonal nuevo. Por tanto, yo deduzco que tienes buenos recuerdos de aquella época. En concreto tú te acuerdas de algunas fechas extraordinarias, algunos momentos mejor que otros?
-          Ah sí¡, la Navidad. En la Navidad que os reuníais todos ahí atrás. Y yo me juntaba con vosotros. Por lo menos cuatro Navidades hubo buenas, buenas. Luego otra ya más mediana… Pero la Navidad no de Nochebuena, la Navidad de antes de Nochebuena. O por la mañana, por la tarde…
Sí, yo recuerdo que eran momentos de mucha actividad y había que preparar muchas cosas y uno de los buenos sitios para hacerlo de forma un poco más distendida era este. ¿Nos echaste de menos cuando dejamos el barrio?
-          ¡Ay, mucho¡ Pero no es que os echara de menos yo. Yo concretamente mucho… pero además todo el entorno. Y todo el que venía al bar decía ¿dónde está el grupo que animaba las tardes?... Aquel grupo desapareció. Y fueron casi tres generaciones.
Frontal de las Tres Jotas. Remodelado hace unos cuántos años.
Bueno, no tanto como desaparecer, sino que cambió de ubicación, de lugar… pero bueno, mira, de alguna manera todos continúan o en alguna labor seria o siguiendo la línea que se seguía en el grupo de reunirse, de mantener la relación entre ellos, de realizar actividades para muchas cosas. Eso lo vas a poder comprobar porque se van a hacer una serie de exposiciones en la parroquia, se van a colgar allí una serie de carteles y se va a poder ver qué es lo que se hacía y qué es lo que se hace hoy. Por eso te estoy diciendo ya que el 22 de octubre celebramos el 25 Aniversario del inicio de aquel grupo de chavales de la Parroquia San Martin de Porres. Por eso te pregunto: ¿Puedes dejarnos un mensaje de apoyo, de ánimo para ese 25 Aniversario, para ese 22 de octubre?
-          Ah, sí. Que sigáis con la misma actividad y sigáis con el mismo apoyo y que sigáis sin olvidaros de las Tres Jotas: que viene Casilda y pasa, viene Alfonso y pasa, viene no sé quién y pasa.
Pues mira, si es posible y si el horario nos lo permite, a ver si podemos acercarnos ese día unos cuántos, una vez que se finalicen algunas de las actividades programadas para San Martín de Porres, pues nos acercamos y nos Tomamos unas cañitas y recordamos un poco aquellos tiempos. ¿De acuerdo, Isabel?
-          ¡Vale!
Muy bien, y si es posible que esto aparezca en blog que estamos llevando a cabo, pues bien. Si no, lo transcribiremos a mano o como sea ¿de acuerdo?
-          ¡Vale!
Isabel - Tres Jotas

3 comentarios:

  1. Dos alumnos de Yolanda llegan tarde a clase, ésta le dice al primero:
    - Rodrigo ¿porqué has llegado tarde?
    A lo que Rodrigo contesta:
    - "Es que he tenido un sueño alucinante, he estado participando de todos los encuentros de Taizé, he visitado un montón de países", por eso me he dormido y llego tarde
    Yolanda le pregunta al segundo la causa de su retraso, y éste le contesta:
    - Yo he ido a esperar a Rodrigo al aeropuerto.

    Como ves Cristina sigo sabiendome algún que otro chiste... Es verdad Las Tres Jotas fue escenario de muchos momentos incluso algunas veces llegó a ser refugio y testigo mudo de cientos de conversaciones y confidencias.
    Recuerdo muchas cosas y momentos acaecidos en el bar, pero quiero traer a la memoria una anecdota curiosa, algunos domingos por la tarde quedábamos allí para ver los partidos de futbol en el Plus, era un Madrid-Barça, Poter se dejó las gafas en casa y por aquel entonces compartíamos la misma graduación, yo veía los goles y le pasaba a Poter la gafas para que él los viera mejor en la repetición.
    En el bar también hacíamos parroquia porque charlábamos con los clientes del establecimiento que solían acudir a misa a San Martín.
    Evidentemente Las 3J para nosotros no sólo era un bar, era... como nuestra casa.

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  2. Razón tienes Casilda cuando dice que las JJJ eran como nuestra casa, acuerdate que los viernes despues de la reunión cenabamos sobras. Un recuerdo para el difunto Emiliano.

    un saludo Carlos

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  3. Estoy de acuerdo en que las tres jotas era como nuestra segunda casa y sobre todo nuestro segundo local de reuniones. ¡Cuánto tiempo pasábamos allí!
    Quiero resaltar el espíritu de acogida del grupo Postguay que quizá, como recuerda Cristina, sea herencia de Luis Ángel. Porque yo también fui un día catequista novata de San Martín y alguien después de la misa de niños me preguntó que si iba a tomar algo a las tres jotas. Ese alguien eran Javi, Casilda, Cristina... y yo respondí que sí y bueno ya sabéis todos como acabó la historia.
    Saluditos de Yolanda

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